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TDAH y optimismo: Lo que necesita saber

Por El equipo de Understood

De un vistazo

  • Los chicos con TDAH usualmente son demasiado optimistas acerca de sus habilidades y cómo resultarán algunas situaciones.

  • Ellos pueden tomar decisiones basadas en sus deseos y no en la realidad.

  • Usted puede ayudar a su hijo a ver las cosas de manera más realista.

Si un niño de seis años dice que se convertirá en un cantante rico y famoso cuando crezca, probablemente usted no le prestará mucha atención. Los niños pequeños fantasean constantemente, pero cuando un chico de 16 años que no puede seguir una melodía dice lo mismo, suena inmaduro e ingenuo. Simplemente no es realista.

Entre los 9 y los 10 años, la mayoría de los niños reconoce que el solo desear las cosas no hace que se conviertan en realidad. Sin embargo, algunos chicos con TDAH tienen una visión demasiado optimista de ellos mismos y del mundo que los rodea durante más tiempo.

Pueden sobreestimar sus capacidades y creer que nada malo puede ocurrirles, y eso puede llevarlos a tomar malas decisiones.

Conozca más sobre el TDAH y el exceso de optimismo, y cómo puede ayudar a su hijo a tomar buenas decisiones, basadas en la realidad y no en ilusiones.

Por qué algunos chicos con TDAH no son realistas

Enfrentar el mundo de manera realista involucra habilidades de la función ejecutiva. Se necesita ser capaz de evaluar la situación, ponerla en contexto, pensar en los posibles resultados y evaluar los riesgos. También es necesario priorizar y planificar cómo manejar diversas situaciones.

Los chicos con TDAH comúnmente tienen dificultad con este tipo de habilidades, y esto se debe a que el TDAH es fundamentalmente un problema con el funcionamiento ejecutivo.

El hecho de tener dificultad con estas habilidades puede causar que los chicos se comporten de una manera que parece negar la realidad, lo que se manifiesta generalmente con un exceso de optimismo. A continuación un ejemplo de esto.

Una estudiante de escuela media está hiperconcentrada en un nuevo videojuego. Tiene que dejar de jugar y terminar un proyecto escolar complicado, el cual representa el 20 por ciento de la calificación final. Pero sus dificultades con el funcionamiento ejecutivo son un obstáculo para que termine lo que tiene que hacer.

Tiene dificultad para dejar de hacer algo que le interesa mucho. Le cuesta establecer prioridades y administrar su tiempo. Además, se olvida qué parte del proyecto estaba haciendo, y por lo tanto le resulta difícil continuarlo.

Ella se dice a sí misma que el proyecto va bien, y que tampoco importa mucho, porque a ella le está yendo muy bien en esa asignatura (aunque eso no sea verdad). Cuando sus padres le dicen que tiene que terminar el proyecto, miente y asegura que ya lo terminó.

Una vez más: simplemente desear algo, no lo hace una realidad, y negar la realidad puede generar consecuencias negativas. Ella obtiene una D en el proyecto, lo cual disminuye la calificación final. Entonces, le dice a sus padres que le pusieron una B para evitar meterse en problemas.

Cómo el exceso de optimismo crea problemas a los chicos con TDAH

Pensar positivamente y tener esperanzas y sueños puede motivar a los chicos con TDAH. Pero si esos sueños no están basados en la realidad, pueden tener un impacto negativo. El optimismo exagerado puede conducir a que los chicos con TDAH hagan cosas que no les convienen. Estos son algunos ejemplos:

  • Una estudiante de primaria insiste en que es la mejor jugadora de baloncesto de su grado. Pero eso es muy alejado de la realidad y sus compañeros se burlan de ella. Su falta de realismo evita que haga amigos y que se integre al grupo.

  • Una estudiante de escuela media considera que no hay problema si entrega la tarea con retraso, pero no porque el maestro lo haya dicho. El día anterior a la fecha de entrega se reúne con sus amigos y no termina la tarea. Obtiene una F.

  • Una estudiante del último año de bachillerato que siempre ha tenido dificultad en matemáticas y en ciencia desea ser doctora. Así que solo solicita admisión en programas de pre-medicina en las universidades, a pesar de que sus calificaciones y los puntajes de las pruebas de admisión son bajos. Cuando todas las universidades la rechazan, tiene que apurarse a encontrar otras universidades que puedan admitirla. La experiencia disminuye su confianza y la hace sentir fracasada.

El optimismo exagerado y las ilusiones también pueden conducir a conductas arriesgadas y a malas decisiones. Una adolescente puede decidir que no necesita usar el cinturón de seguridad porque solo conducirá unas pocas calles hasta llegar a casa de su amiga. O que no tendrá un accidente, ni será detenida por un oficial de tránsito si manda mensajes mientras conduce. Su negación puede costarle más que el debilitamiento de su autoestima.

3 maneras de ayudar a su hijo a pensar objetivamente

Puede que sea frustrante ver a su hijo haciéndose ilusiones constantemente a medida que crece. Y si su negación conlleva a tomar malas decisiones, puede ser preocupante. Existen maneras en que usted puede ayudar a su hijo a ver el mundo –y a él mismo– de manera más realista u objetiva.

1. No alimente la fantasía con elogios inútiles

Puede que a su hijo le encante jugar fútbol. Sin embargo, eso no necesariamente significa que sea bueno en ese deporte. Si tiene 7 años y apenas está aprendiendo a jugar, elogiarlo puede motivarlo a que persevere.

Pero si tiene 15 años y poco talento, y sigue pensando que jugará a nivel universitario, ser efusivo con su desempeño deportivo puede aumentar su negación. Es mejor guardar el elogio para metas y logros que puedan ayudarlo a encontrar el camino al éxito, no a la desilusión.

Lo mismo es cierto para las metas universitarias y profesionales. Si las calificaciones y el puntaje de las pruebas de admisión no son lo suficientemente altos como para que su hijo sea admitido en las universidades que desea, no ayuda apoyarlo en sus metas irreales.

Usted podría estar tentado a fortalecer su autoestima diciendo que es un gran estudiante y que si se esfuerza podría tener una oportunidad. Pero es mejor presentar un panorama realista.

Usted puede decir algo como: “Estamos muy orgullosos de lo mucho que has trabajado este año, pero esas universidades están fuera de tu alcance. Necesitas elegir universidades que sean adecuadas para ti y en las que puedas tener éxito”.

Puede que además su hijo haya elegido una carrera que en realidad no sea compatible con sus fortalezas y sus deficiencias. Usted no querrá destruir sus sueños, pero señalar que sus elecciones puede que no sean las mejores para él, podría ayudarlo a encontrar un camino donde es más probable que tenga éxito.

2. Presente un punto de vista más realista

Usted no desea destruir las ilusiones de su hijo, pero el mundo lo hará por usted. Es importante mostrarle con gentileza cuál es la realidad de las situaciones, aunque sean dolorosas para su hijo.

Por ejemplo, supongamos que su hijo no es muy popular en la escuela y tiene problemas para socializar. Aún así, decide pedirle a la chica más popular de la clase que lo acompañe al baile escolar. Hay una alta probabilidad de que lo rechace y en consecuencia se sienta mal consigo mismo.

En lugar de tratar de animarlo, es mejor ser honesto (pero gentil) con respecto a la situación. Usted podría decirle: “Ya sabes, esa chica es muy popular y tiene otro grupo de amigos. Probablemente muchas personas desean que las acompañe al baile, y tú puede que no seas su primera opción. Pero si quieres puedes preguntarle”.

3. Señale los riesgos y las consecuencias de hacerse ilusiones

Desear cosas, no las convierte en realidad. Suponga que su adolescente insiste en que no se meterá en problemas si sobrepasa el límite de velocidad manejando tarde en la noche. No siempre tendrá la oportunidad de modificar su comportamiento, pero puede argumentar con la verdad para invalidar su creencia.

Puede decirle que la policía no deja de trabajar por la noche, y que siempre está vigilando para atrapar a los que exceden el límite de velocidad. Si recibe una multa, resultará en puntos negativos en su licencia. Y más importante, la velocidad incrementa las posibilidades de tener un accidente, sin importar la hora que sea.

Quizá su adolescente cree que a su jefe no le importa que llegue tarde a su empleo de medio tiempo. Usted puede mencionar que él es responsable de abrir la tienda y que si llega tarde, la tienda pierde dinero.

También puede decirle que es poco probable que un jefe permita que los empleados lleguen a la hora que deseen. Y finalmente, puede decirle que llegar tarde a trabajar puede costarle su empleo. Es posible que él no lo escuche, pero si lo despiden, la realidad de la situación será innegable.

Los chicos con TDAH pueden aferrarse a las ilusiones durante más tiempo que sus compañeros. Pero a medida que se desarrolla su función ejecutiva y aprenden las lecciones de la vida, la mayoría será más capaz de ver el mundo de manera objetiva.

Mientras tanto, ayude a su hijo a reconocer y a mantenerse enfocado en las realidades de la vida diaria.

Puntos clave

  • Es importante contrarrestar las ilusiones de su hijo con la verdad.

  • Indique las posibles consecuencias de las decisiones que están basadas en un optimismo excesivo.

  • Sea honesto pero solidario con la realidad de quién es su hijo, en lugar de quién desearía ser.

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