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Cómo hablar con su hijo acerca de la velocidad de procesamiento lenta

Por Ellen Braaten (PhD)

De un vistazo

  • Hablar con su hijo acerca de su velocidad de procesamiento lenta puede empoderarlo.

  • Es importante explicarle que tener una velocidad de procesamiento lenta no significa que no sea inteligente.

  • También es útil que mencione a su hijo cuáles son sus talentos y destrezas.

A muchos padres les preocupa que hablar con sus hijos sobre sus diferencias en la manera de pensar y aprender o “etiquetarlos” los pueda hacer sentir peor. Pero los niños suelen sentirse mejor al saber que hay una razón, y un nombre, para sus problemas. Esto es especialmente cierto para los niños que tienen una velocidad de procesamiento lenta.

Puede ser difícil que los niños entiendan por qué tardan tanto tiempo en terminar un examen o responder una pregunta. Incluso el término “velocidad de procesamiento lenta” puede ser difícil de explicar.

Cualquier cosa que implique que alguien “es más lento que” parece negativo. Pero usted puede ayudarlo a ver sus dificultades desde otro punto de vista, y a entender que él tiene tanto aptitudes como desafíos.

Pero antes de hablar con su hijo es importante saber exactamente dónde y cómo lo afecta tener una velocidad de procesamiento lenta. La velocidad de procesamiento lenta puede afectar a los niños en diferentes áreas, incluida el área verbal, visual, lo académico y las habilidades motoras.

Estas son algunas cosas a tener en cuenta antes de que hable con su hijo.

Explique qué es y qué no es la velocidad de procesamiento

La velocidad de procesamiento lenta es cuánto tiempo tarda en hacer las cosas. Todas las personas hacen cosas a diferente velocidad. Por ejemplo, algunas hablan rápido y otras hablan lento. Pero estas diferencias pueden dificultar el día a día en la escuela, donde a menudo es importante hacer las cosas rápidamente.

Explique a su hijo que la velocidad de procesamiento no es lo mismo que la inteligencia. Con frecuencia equiparamos ser inteligente con hacer las cosas con rapidez. Eso no es cierto. La inteligencia es cómo resolvemos los problemas, y cómo hablamos y entendemos el mundo que nos rodea. Muchas personas inteligentes tienen una velocidad de procesamiento lenta. De hecho, hay muchas tareas y trabajos que requieren un método más lento y reflexivo.

Es importante hacerle saber que tener una velocidad de procesamiento diferente no significa que su cerebro o su mente no funcionen bien. Asegúrese de que entienda que él es tan inteligente como sus compañeros de clase (¡quizás más inteligente!) y que solo implica que tiene dificultad en esa área.

Dígale que la velocidad de procesamiento lenta no es tampoco “flojera”. A los niños que tienen dificultad con la velocidad de procesamiento a menudo se les dice que tienen que “apurarse”. No es inusual escuchar a los adultos decirles que están siendo “flojos” o que “ no se están esforzando lo suficiente”.

Si su hijo pudiera hacer las cosas más rápido, las haría. Su incapacidad para hacerlo es tan frustrante para él como para los que lo rodean. Asegúrese de que sepa que usted entiende que él está esforzándose lo más que puede, y que de hecho generalmente se esfuerza más que muchos otros niños.

Hable acerca de cómo lo afecta tener una velocidad de procesamiento lenta

Probablemente sea un gran alivio para su hijo hablar sobre sus diferencias. Es bueno saber cómo lo afectan en la escuela, en el hogar y en situaciones sociales.

Aunque esto pudiera ser una conversación difícil, su hijo necesita entender que sus diferencias de procesamiento podrían solo significar que tarda más en hacer ciertas tareas. Hablar de esto puede empoderarlo. Además es el primer paso para encontrar soluciones.

Por ejemplo, es posible que tener una velocidad de procesamiento lenta sea un obstáculo para que su hijo tome apuntes en clase. Saberlo puede ayudar a que trabajen juntos en encontrar soluciones para tomar apuntes.

No se olvide del resto de la familia

Las diferencias en la velocidad de procesamiento tienden a ocurrir en personas de la misma familia. Si ese es el caso en su familia, considere decírselo a su hijo. Puede ser un alivio para un niño saber que es “como papá”.

Pero para los niños que no tienen familiares con esa condición, puede ser especialmente frustrante. De hecho, puede que lo expresen actuando inadecuadamente. Además puede que los hermanos se burlen de él. Usted puede combatirlo explicándole a los otros niños que todos aprendemos de manera diferente y a diferente velocidad.

Dele tiempo y espacio para procesar esta información

Los niños con diferencias en la velocidad de procesamiento a menudo necesitan más tiempo para entender la información. No abrume a su hijo y dele tiempo para que haga preguntas. Escuche lo que siente su hijo acerca de lo que usted le ha dicho y qué cree que puede ayudarlo.

Hable acerca de otras diferencias de pensar y aprender que también pudiera tener

La velocidad de procesamiento lenta puede coexistir con otras diferencias en la manera de pensar y aprender, como el y la . Además, aumenta el riesgo de experimentar ansiedad. Si su hijo tiene problemas en otras áreas, es aconsejable explicarle las diferencias entre sus desafíos. Pero también es importante hacerle saber que existen estrategias para ayudarlo con cualquier dificultad que tenga.

En este fragmento de una charla en video con una experta, escuche a la autora decir por qué explicar a su hijo la velocidad de procesamiento lenta puede ser más complicado que explicar otras dificultades como la dislexia.

Ayude a su hijo a verse de manera positiva

Los problemas de su hijo pueden afectar su autoestima. Pero tener una velocidad de procesamiento lenta es solo una parte de quién es él. Puede explicarle que sus aptitudes son igualmente importantes. Por ejemplo, puede que sea muy creativo o empático. O puede que sobresalga en ciertas asignaturas. Destaque todos sus talentos e intereses para reforzarle que hay muchas cosas que él hace bien.

Debido a que la velocidad de procesamiento lenta puede a menudo ocurrir conjuntamente con otras diferencias en la manera de pensar y aprender, es importante que a su hijo se le haga una evaluación completa. Si no se la han hecho todavía, puede ser evaluado en la escuela o de manera privada. Averigüe cómo solicitar una evaluación en la escuela o una evaluación privada. Usted puede usar los resultados para ayudarlo a entender por qué y dónde exactamente tiene problemas.

Lea cómo dar elogios que desarrollen la autoestima. Ayude a su hijo a explorar sus habilidades. Con niños pequeños puede probar actividades manuales, y con niños mayores una hoja de trabajo para la autoconciencia. Y conozca  adaptaciones en el salón de clases que podrían ayudar.

Puntos clave

  • Asegúrese de que su hijo sepa que usted sabe que él no es “perezoso”.

  • Hablar acerca de sus problemas específicos puede ayudar a que juntos encuentren soluciones.

  • Resalte los talentos de su hijo y recuérdele que hay muchas cosas que él hace bien.

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