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Cómo hablar con su hijo sobre las dificultades sociales y emocionales

Por Amanda Morin

De un vistazo

  • Es importante hablar abiertamente sobre las dificultades sociales y emocionales.

  • Los niños pueden ser reacios a hablar, así que trate de que la primera conversación sea simple.

  • Asegurarles que usted los escuchará sin juzgarlos facilita que los niños conversen.

Cuando los niños tienen dificultad con las habilidades sociales y emocionales, puede ser incómodo hablar de los desafíos que enfrentan. No obstante, es importante hablar abiertamente y mostrarles que no hay nada de qué avergonzarse.

Hablar con su hijo de sus dificultades sociales y emocionales le demuestra que a usted le importa cómo se siente. Además, ayuda a poner en perspectiva que su hijo tiene dificultad con algunas cosas, pero no con todas.

Averigüe qué puede decir, y cuándo decirlo.

Cuándo hablar con su hijo

No piense que bastará con una sola conversación. Las habilidades sociales y emocionales mejoran a medida que los niños crecen, especialmente si trabajan en ellas juntos. La primera conversación es solo un comienzo que ayudará a hacer saber a su hijo que usted quiere escucharlo y ayudarlo.

Trate de mantener las cosas simples al principio. A medida que los niños entienden más y sus habilidades cambian, también cambiarán sus conversaciones. De hecho, conversar puede volverse más fácil conforme los niños se conocen mejor, ya que podrían estar menos a la defensiva al hablar de temas incómodos.

Qué decir a su hijo

La mayoría de los niños saben si algo les resulta más difícil que a los otros niños. Es importante admitir que se sienten diferentes. No obstante, también es importante hacerles saber que no son los únicos que tienen dificultad para manejar sus emociones y su comportamiento.

De hecho, decirlo en voz alta es una buena manera de iniciar la conversación. Estas son otras cosas que puede decir:

“Sé que esto es difícil para ti, quiero ayudarte”

Los niños que tienen dificultad con las habilidades sociales y emocionales pueden sentirse solos o aislados. Trate de encontrar un equilibrio entre lo positivo y lo negativo cuando conversan. Es necesario hablar de las emociones negativas que su hijo siente, pero también es importante brindarle apoyo.

Reafirme lo importante que es él para usted. Dígale cosas como “te quiero” y “vamos a trabajar juntos para que esto funcione”. (No le diga: “Todo va a estar bien” a menos de que usted esté seguro de que así será. No es recomendable prometer lo que no está seguro de poder cumplir).

“Estoy preocupado por…”

Diga lo que le preocupa de manera directa. Los niños necesitan entender por qué usted está preocupado, para no sentirse culpados y saber que se puede mejorar. Si le preocupa cómo se comporta su hijo en ciertas situaciones sociales, hable sobre esas situaciones específicas.

Es mejor decir: “Me preocupa que te enojaste y gritaste cuando tuvimos que irnos de la fiesta de cumpleaños”, que decir algo vago como: “Me preocupa que a veces te enojas y gritas”.

Si a usted le preocupa el estado de ánimo o la actitud de su hijo, dígalo enfatizando lo que usted está notando. Evite decir cosas como: “Últimamente te ves siempre muy decaído” o “ya nunca quieres reunirte con tus amigos”. En lugar de eso, intente cosas como:

  • “Te he notado triste y ansioso. ¿Estoy en lo correcto?”.

  • “No te he visto reunirte con tus amigos últimamente. ¿Podemos hablar de eso?”.

“Sé que para ti es un gran problema”

Decir a los niños supéralo o “no deberías sentirte así” cuando están molestos, no suele ayudar. Para ellos es un problema serio, y tratar de convencerlos de lo contrario es contraproducente.

En su lugar, trate de ser empático y comprensivo.

“Puede que te sientas descontrolado, pero puedes hablar conmigo”

Cuando los niños son explosivos, trate de responder con tranquilidad. Tener una crisis o sentirse abrumado por las emociones puede causarles mucho temor. Los niños necesitan tener un lugar seguro donde no tengan que lidiar con emociones intensas.

Esto significa mantener la calma aun cuando sea difícil lograrlo. Responder con tranquilidad ante situaciones estresantes puede que requiera práctica. Representar roles con su pareja o con un amigo ayuda a prepararse para tener conversaciones reales con su hijo.

“Te creo”

Los niños que piensan y aprenden de manera diferente a menudo se sienten ansiosos, y no solamente porque crean que puede haber monstruos debajo de la cama. También se preocupan por situaciones comunes en las que otros niños ni siquiera piensan. Aunque lo que a ellos les preocupa no le cause ansiedad a usted ni le parezca que tenga sentido, para ellos es real.

Propicie que los niños hablen de sus temores y confírmeles que usted les cree. Además, asegure a su hijo que hay maneras de controlar el estrés y la ansiedad. Explíquele que usted trabajará con la escuela y con otras personas para buscar la manera de evitar que la ansiedad sea un obstáculo.

“Dime qué piensas”

Cuando hable con su hijo sobre dificultades, escuche antes de hablar. Si inmediatamente le da un consejo puede que ponga fin a la conversación. Haga preguntas después de escucharlo. Si su hijo ha hecho algo para mejorar la situación, elogie su esfuerzo aunque no haya funcionado.

Una vez que su hijo hable, usted puede ofrecerle consejo o sugerencias. Ayúdelo a identificar problemas específicos reafirmando lo que escuchó.

Haga preguntas que lo orienten y promuevan una mentalidad de crecimiento, como: ¿Sabes por qué no funcionó?”, o “¿cómo lo harías la próxima vez?”.

“Pensemos en soluciones”

Haga preguntas como: “¿Qué podrías hacer en situaciones como esta?”. Siga con preguntas como: “¿Qué crees que pasaría si probaras eso?”. Si su hijo no sabe qué contestar, dígale qué piensa usted que podría ocurrir o cómo lo manejaría.

Después de analizar posibles soluciones, pida a su hijo que elija la que es más probable que resuelva el problema. Tenga presente que es la elección de su hijo, no la suya.

Aunque sea difícil hablar con los niños acerca de las dificultades sociales y emocionales, es importante. Usted se sentirá más cerca de ellos y les mostrará que no hay nada de qué avergonzarse.

Puntos clave

  • Sea específico en cuanto a lo que está observando y lo que le preocupa.

  • Escuche a su hijo antes de ofrecer soluciones, y asegúrele que usted sabe que es importante.

  • Si usted tiene dificultad para mantenerse calmado cuando su hijo es explosivo, juegue a representar roles con su pareja o un amigo.

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