8 cosas que deseo que la gente sepa acerca de criar a un niño con discalculia

Por The Understood Team

Matemáticas era la asignatura que menos me gustaba. Recuerdo las largas noches haciendo tareas de matemáticas con mi papá en la mesa de la cocina. Él se jalaba el pelo intentando entender por qué yo no podía seguir las instrucciones de los problemas “simples”.

Pero nada relacionado con las matemáticas era simple para mí. No podía recordar datos matemáticos básicos. Y ni hablar de álgebra, solo pronunciar el nombre me da escalofríos.

Ahora, años después, me encuentro en la misma situación. Excepto que esta vez soy mamá de una niña que tiene problemas con las matemáticas.

Cuando en primaria mi hija empezó a mostrar que tenía dificultades en matemáticas, mi nivel de pánico empezó a aumentar. Pensé en mi infancia. Recordé cuando los niños se burlaban de mí porque no podía resolver un problema de matemáticas en el pizarrón y cuando se burlaban a mis espaldas durante el recreo. Me sentía avergonzada de reprobar todos los exámenes, mientras que mis amigos aprobaban con buenas calificaciones.

Yo no podía ni quería que mi hija experimentara ese estigma y ese dolor.

Así que colaboré de cerca con su maestra, y la escuela recomendó que fuera evaluada. ¡Yo no tenía idea de que existiera una evaluación para las dificultades con las matemáticas!

Nuestra hija fue diagnosticada con discalculia, e inmediatamente logramos que recibiera apoyo en el salón de clases a través de un . Pero muchas personas no se dan cuenta de cuánto la afecta este problema fuera del salón de clases.

Estas son 8 cosas que quisiera que las personas supieran acerca de criar a un niño que tiene discalculia.

  1. La matemática básica puede ser complicadaLas operaciones matemáticas que pueden parecer simples pueden ser difíciles para los chicos con discalculia. Por ello mi hija necesita , como más tiempo para terminar los exámenes. Necesita que los maestros adapten los exámenes de manera que tengan menos problemas por página. También la ayuda usar papel cuadriculado para alinear los números.
  2. También puede ser difícil decir la horaMi hija no usa un reloj de pulsera porque le cuesta determinar la hora con precisión. Recuerdo a una maestra de escuela media preguntarle la hora en frente de la clase para que pudieran terminar sus proyectos en grupo. Al no poder responder rápidamente, toda la clase se burló de ella. Ese fue un mal día.
  3. Deficiente sentido de la orientaciónMi hija tiene problemas para orientarse. Seguir direcciones le resulta complicado, incluso si usa una brújula o un teléfono inteligente. Esto ocurre porque le cuesta diferenciar la mano izquierda de la derecha (uno de sus trucos favoritos es hacer la letra “L” con ambas manos para determinar cuál es la mano izquierda).Hasta el día de hoy nuestra hija, que ahora es una adolescente, necesita instrucciones escritas con referencias y señales cuando camina por la ciudad. A menudo se pone nerviosa al pensar que se puede equivocar o perder.
  4. Tenemos que ser creativos con los juegosMi hija evita cualquier juego o deporte que requiera calcular mentalmente. Los juegos de mesa populares como Monopoly y Risk pueden ser complicados para ella. Pero cuando era más pequeña nos dimos cuenta que le gustaban los juegos creativos y juguetes como Jenga y Legos.
  5. La discalculia afecta otras asignaturas además de matemáticasMedir cosas puede ser difícil para mi hija. Este es un signo de discalculia común. Cuando estaba en el laboratorio de ciencias de la escuela media, tenía que medir líquidos para un experimento. Recuerdo que tenía problemas para comparar las medidas de los líquidos y los sólidos. La maestra se dio cuenta de su dificultad para terminar a tiempo la tarea que le habían asignado. Me contentó que se ofrecería a trabajar con mi hija durante la hora del almuerzo. Ese tiempo adicional con la maestra la ayudó a recuperar la confianza en sí misma.
  6. Incluso ir a la heladería puede ser problemáticoEstimar la cantidad exacta de dinero o el cambio es una preocupación constante para mi hija. En la cafetería del colegio le preocupa que sus compañeros se burlen de ella si tarda mucho tiempo al pagar. Y durante una visita reciente a la heladería del vecindario, tuvo problemas para calcular el precio de lo que ordenó.Su billetera suele estar desorganizada con los billetes grandes y los billetes de dólar todos juntos y arrugados. Tardó en sacar el billete adecuado para pagar su helado.
  7. Sus dificultades pueden avergonzarlaMi hija usó los dedos para contar durante más tiempo que los chicos de su edad. En la escuela media intentaba ocultar sus dedos mientras contaba debajo del escritorio, o a través de dar palmadas contra su pierna. Sabía que otros chicos ya no contaban con los dedos y se sentía avergonzada de seguir haciéndolo.
  8. La discalculia no desapareceHubiera sido agradable pensar que después del diagnóstico de mi hija todos sus problemas con las matemáticas desaparecerían. Pero la discalculia no desaparece al crecer. Es una constante en su vida (y en la nuestra). Y habrá momentos difíciles en la escuela y en otros lugares. Pero como familia hemos aprendido a adaptarnos para ofrecer a mi hija el apoyo que necesita.

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