Enfóquese en los servicios y ayudas, no en las etiquetas

PorGeri Coleman Tucker

Nuestro hijo comenzó el preescolar es una escuela privada del vecindario. Él era brillante, energético y curioso. Pero su maestra notó que no siempre seguía las instrucciones y pensó que podía tener un problema auditivo.

Así que lo llevamos al programa de intervención temprana de nuestro condado y pedimos que lo evaluaran. Su primer diagnóstico fue “retraso generalizado del desarrollo”. Él tenía dos años y medio y estábamos conmocionados.

Mi esposo y yo nos apresuramos a darle todo tipo de apoyo disponible. Tuvo , , sesiones de integración sensorial y . Jugábamos con él, leíamos juntos y lo amábamos.

Lo inscribimos en un programa de preescolar público para niños con necesidades especiales por las mañanas, y por las tardes continuó asistiendo a un preescolar privado. Ahí, podía ver a sus amigos e interactuar con niños que tenían un desarrollo típico.

También contratamos a un consultor educativo para conocer sus opciones escolares. Para el momento en que nuestro hijo cumplió los cinco años, tuvo un nuevo diagnóstico: “”. Nosotros habíamos escuchado hablar de las diferencias en la manera de pensar y aprender, pero nunca habíamos escuchado de Asperger.

Cuando llegó el momento de que nuestro hijo comenzara primer grado, académicamente estaba a la par que sus compañeros. En aquel entonces no se sabía sobre el Asperger en nuestro sistema escolar. La mayoría de los programas para niños con el trastorno del espectro del autismo eran para niños que no se comunicaban verbalmente. Pero nuestro hijo era muy verbal.

Mi esposo y yo temíamos que fuera etiquetado o aislado por cómo los otros lo percibían. Así que quisimos que, en lo posible, fuera educado en clases de educación general.

Cuando no estaba en clases regulares, presionábamos para que asistiera a una clase para niños con discapacidades de aprendizaje y no a las del espectro autista. De nuevo, nos preocupaban las suposiciones asociadas con la etiqueta y también pensábamos que las personas entendían más sobre las discapacidades del aprendizaje que sobre el Asperger.

Pero, aunque el Asperger y las diferencias en la manera de pensar y aprender tienen algunos síntomas en común, no son lo mismo. Un niño con Asperger puede necesitar apoyos diferentes. Nos dimos cuenta de eso rápidamente. La clase para discapacidades del aprendizaje no tenía los apoyos que mi hijo necesitaba para sus desafíos particulares.

Afortunadamente, el distrito escolar creó una nueva clase solo para estudiantes con Asperger. Era la clase perfecta para nuestro hijo, en conjunto con pasar parte del día a una clase regular.

A través de nuestras experiencias aprendimos algunas lecciones valiosas. Sí, las etiquetas pueden ser aterradoras.

Pero preocuparse sobre una etiqueta o sobre lo que otros piensen no es razón para no obtener los servicios y ayudas adecuadas. Y aunque un niño con Asperger puede tener diferencias en la manera de pensar y aprender como el y la , pueden haber grandes diferencias.

Nuestro hijo es único. Él merece la ayuda apropiada para progresar.

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    Acerca del autor

    Acerca del autor

    Geri Coleman Tucker es una editora y escritora independiente que fue jefe de redacción adjunta de <em>USA Today</em>.