Entrevista exclusiva del club de libros de verano: Katherine Reynolds Lewis habla de “The Good News About Bad Behavior”

Por The Understood Team

¿Se ha preguntado por qué su hijo no hace lo que usted le pide? ¿Se siente culpable o le reprochan cuando su hijo se porta mal? Katherine Reynolds Lewis quiere que usted sepa que no es el único.

Por ser madre de tres chicos, Katherine entiende los desafíos de la crianza. Por ser educadora de padres, también entiende a los niños. Y cada vez hay más chicos que están teniendo problemas de conducta y de autorregulación. Su libro aborda la manera en que los chicos han cambiado en los últimos 20 años y cómo los estamos criando.

Los niños están invirtiendo más tiempo en la tecnología y actividades programadas. También están dedicando menos tiempo a juegos sin estructura y haciendo menos “labores” (como los quehaceres domésticos) que les enseñan a negociar, a sentirse orgullosos con sus contribuciones y a aprender a ser responsables.

“El reto de la infancia es aprender a controlar el comportamiento, los pensamientos y las emociones, lo cual puede ser muy complicado”, explicó Katherine a Understood. “Pero para que los chicos aprendan a autocontrolarse, tendremos eventualmente que dejar de controlarlos”.

Ella sabe que hacerlo no es tan sencillo como decirlo. En su libro denomina a esta nueva forma de abordar el control el “modelo del aprendiz”. Esta teoría disciplinaria evita las luchas de poder con los niños y ayuda a los padres a encontrar valor para permitir que sus hijos fracasen.

Hablamos con Katherine acerca de su libro y de cómo puede ayudar a los padres de niños con dificultades de aprendizaje y de atención. A continuación parte de lo que ella dijo. (La entrevista ha sido editada por razones de extensión y claridad).

¿Cómo se puede determinar si el comportamiento que usted está viendo es algo temperamental (relacionado con la personalidad de su hijo) o está relacionado con el o el y usted puede trabajar con su hijo para controlarlo?

En la medida en que podamos ver el comportamiento tan solo como comportamiento y no como algo fijo que es inmutable y ligado a un diagnóstico, eso ayudará. En ese sentido, pienso que es de utilidad no tratarlo como una patología y enfocarse solamente en el problema frente a nosotros.

Ese es uno de los principales mensajes de este libro, que mientras más pronto actuemos como detectives e intentemos averiguar lo que ocurre, mejor podremos manejarlo. Si podemos ser curiosos en lugar de enojarnos o frustrarnos, seremos más capaces de ayudar a nuestros hijos.

Nos ayudará saber si es un asunto de temperamento, algo específico de la situación o si tiene que ver con una nueva rutina. Averiguar cuál es el panorama nos ayudará a encontrar una solución.

Aun cuando se trate de un asunto de temperamento, eso a veces puede conducir a una solución. Si su hijo solo necesita tiempo para prepararse para la situación, entonces permítale tiempo para hacerlo. O si su hijo necesita más tiempo en silencio del que dispone durante el día, entonces facilite que lo tenga.

Me quedé muy pensativa con la frase en su libro “conéctese antes de corregir”. ¿Cómo pueden crear esa conexión los padres que son temperamentalmente diferentes a sus hijos?

En el fondo, creo que este es el reto central de la crianza. Intentar ponerse en los zapatos de su hijo. Acepte como válidos sus sentimientos e intente entender su punto de vista, aunque a usted le parezca que no tiene sentido y que es completamente ilógico.

Cuando los temperamentos no coinciden, esa perspectiva se vuelve muy difícil. Pero eso es lo que realmente ayuda a los niños, cuando se sienten comprendidos.

Eso los llevará a encontrar su capacidad para autorregularse. Porque cuando nosotros y nuestros hijos estamos teniendo un conflicto, eso evita que encontremos una solución. Los padres estamos enfocados en lograr que ellos hagan algo, cuando los chicos están enfocados en resistirse o en pensar en lo odiosos que son sus padres.

Si podemos poner las emociones a un lado y tomar distancia del conflicto, entonces, como si estuviera practicando judo, podemos usar la energía de la situación para encontrar una solución.

Me encantó la técnica de “balbucear y alejarse” a la que se refiere como una forma de que los padres se den tiempo para calmarse. ¿Qué pueden hacer los padres cuando necesitan tiempo para organizar sus ideas y autorregularse? ¿Alejarse dificultará que su hijo se autorregule?

Explícitamente yo diría: “Realmente quiero resolver este problema contigo”, o “realmente quiero entender lo que dices”. Vea si beneficia ser honesto y mostrarse vulnerable. Eso también les da el ejemplo de que todos necesitamos autorregularnos. Inclusive mamá necesita un minuto para tranquilizarse antes de tener una conversación.

Pregunte: “¿Puedes esperar uno (o cinco minutos o lo que sea) hasta que yo regrese?”, y vea lo que dice. Si usted es verdaderamente honesto y ellos lo ven, es posible que ellos lo logren. No obstante, es difícil. Algunos chicos necesitan la presencia de los padres para que los ayuden a tranquilizarse.

En el libro usted habla de usar la regla de las “cuatro R” para determinar si está ofreciendo un castigo o una consecuencia. ¿Existen consideraciones especiales en cuanto al uso de las 4R en chicos que tienen TDAH u otras dificultades que afectan su habilidad para autorregularse?

(La regla de las cuatro R se usa generalmente en técnicas disciplinarias. Establece que las consecuencias deben estar relacionadas con la conducta problemática, notificadas de antemano, de alcance razonable y respetuosas con su hijo).

Pienso que es inclusive más importante seguir las 4R porque ellos van a necesitar más tiempo para aprender: “Cuando soy impulsivo, esto es lo que ocurre. ¡Ah, ya veo! Cuando no me controlo, esto es lo que ocurre”.

Otro chico que use ese modelo podría aprender de las consecuencias usuales en el tercer intento. Sin embargo, un niño con TDAH podría aprender en el intento número 20. Así que los padres tenemos que ser pacientes y consistentes y tener confianza en que aprenderán. Y posteriormente reflexionar un poco más con ellos cuando estén más tranquilos y dispuestos a hacerlo.

Decir algo como, “sé que estás echando en falta no poder ver Fortnite a causa de nuestras reglas. ¿Qué piensas que podría funcionar mejor la próxima vez o cómo te sientes al respecto?”.

Creo que los padres tienen que ser esa externa para sus hijos hasta que ellos desarrollen la suya propia. Así que para los chicos con TDAH eso significa mucha más planificación, pensar anticipadamente, hablar de cómo serán las cosas, reflexión y práctica a posteriori, y más ayuda para que entiendan sus emociones.

¿Qué aconseja a los padres que también tienen problemas con la función ejecutiva o la autorregulación?

Uno de los grandes mensajes de este libro es que todos deberíamos tener el valor de ser imperfectos, y no creer que debido a que tenemos este “defecto” o diagnóstico somos menos capaces de ayudar a nuestros hijos.

De hecho, podemos ayudar mejor a nuestros hijos si nuestra química cerebral es similar a la que les está causando problemas, porque lo podemos entender.

Digo eso con más frecuencia en el caso de padres que tienen ansiedad y cuyos hijos tienen ansiedad. Pienso que los padres con ansiedad se sienten culpables de criar a sus hijos en un ambiente de temor que quizá contribuyó. Pero también digo que esos padres son más capaces de entender “¿qué cosas he intentado para ayudarme a controlar mi ansiedad?”.

Algunos de esos recursos pueden ser útiles para sus hijos. Es como si revisáramos el menú antes que ellos. Inclusive si a nosotros solo nos gustan tres cosas, ellos pueden usar una de las otras estrategias que nosotros rechazamos, como listas de revisión o recordatorios visuales, recordatorios en el teléfono o cualquier estrategia que hayamos descartado que pudiera ser útil para ellos.

¿Qué sigue?

Lea el libro The Good News About Bad Behavior, luego únase a la comunidad de Understood y participe entre el 13 y el 15 de julio en la discusión Weekend Wisdom (solo disponible en inglés) con Katherine acerca de la autorregulación y el comportamiento (participe en el evento aunque no haya leído el libro o no lo haya terminado). Luego continúe la discusión acerca del libro con otros padres en la comunidad de Understood.

Al leer el libro, Katherine tiene la esperanza de que usted recuerde que el enfoque es importante cuando nos referimos a la crianza de nuestros hijos. Ella afirma que es útil pensar, no en lo que importa ahora, sino en lo que importará en 20 años a partir de ahora.

“¿Será acerca de su vergüenza porque su hijo tuvo una crisis sensorial en el supermercado?”, pregunta. “O sobre la sólida relación que tienen ustedes dos debido a que usted actuó con empatía y tuvo confianza en que él aprendería a controlarse por sí solo?”.

Infórmese más sobre el club de libros para el verano de Understood, incluyendo los próximos libros y entrevistas exclusivas.

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