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Blog:  Mi experiencia como padre

Nunca es demasiado tarde: Un IEP para mi hija durante el bachillerato

Mi experiencia como padre entrada del blog de Ellyn Levy
Dec 10, 2014

Acercamiento de unos adolescentes en un grupo de estudio en la clase

Cuando escucha el término Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) automáticamente podría pensar en un niño. Yo lo hice hasta que…, apoyé a mi hija para que obtuviera su primer IEP al comienzo del bachillerato.

Siendo una jovencita, mi hija fue examinada por un neuropsicólogo dos veces. Los resultados de esos exámenes no revelaron un diagnóstico certero. Mostraron que tenía habilidades dispersas que requerían atención. Intentamos trabajar conjuntamente con la escuela para desarrollar esas habilidades.

Sin embargo, no fue hasta el 8o grado que nos enfrentamos con la elección de evaluarla otra vez para determinar si necesitaba servicios escolares o olvidarnos por completo de la idea de educación especial.

Mi hija insistía que algo andaba mal. Ella quería que la examinaran otra vez y yo acepté. Estoy contenta que lo hice, la tercera vez fue la definitiva. Luego de evaluarla, el neuropsicólogo literalmente me dijo que me agarrara del asiento. “ella tiene”, me dijo, “dislexia, ADHD y un trastorno del procesamiento auditivo”.

Me sentí tan aliviada que quería llorar. Fue la primera vez que todo lo que pensé que era cierto fue validado. Después de años de sentir que no eramos capaces de proporcionarle la ayuda que necesitaba para desarrollar todo su potencial, (como madre, ¡eso me desesperaba!) finalmente aprendimos que era tiempo de usar medicación para ayudarla con la atención y la concentración. Admito que no estaba completamente lista para dar ese paso y ni siquiera convencida de que funcionaría, pero una vez que la medicina empezó a actuar, el cambio en su comportamiento fue notable.

Al tener el reporte del neuropsicólogo pensé que el distrito escolar proveería los servicios que el especialista recomendaba. Estaba consternada, me costaba creerlo. Pero a pesar del reporte todavía tuvimos que abogar por conseguir los servicios que mi hija necesitaba. Finalmente contratamos un abogado para que representara a mi hija; con su ayuda obtuvimos un IEP.

A pesar de que el IEP de mi hija fue diseñado para sus necesidades, al comienzo no era perfecto. Ella se benefició un 95 por ciento de la ayuda que recibió, pero parte de la enseñanza proporcionada no fue útil. Fue entonces que su relación con los maestros se hizo crucial.

Comenzó a trabajar estrechamente con un maestro de educación especial en particular. Ese maestro la ayudó a lidiar con los cursos académicos de una manera diferente a como lo había hecho anteriormente. Con el tiempo, comencé a notar cambios positivos en su autoestima y la confianza en sí misma. La conexión de mi hija con ese maestro duró años, desde el bachillerato hasta la universidad.

Obtener un IEP tardío significó que mi hija tenía edad suficiente para asistir a las reuniones de su IEP y participar en la determinación de sus necesidades. Aprendió a defenderse a sí misma. Al principio, el proceso fue lento y doloroso, pero finalmente ella se convirtió en una estudiante admirada y respetada por los administradores de la escuela.

La conclusión es que nunca es demasiado tarde para buscar la ayuda que su hijo necesita. Sé de lo que hablo. Yo lo viví.

Las opiniones, puntos de vista, información y cualquier contenido de los blogs en Understood.org son responsabilidad únicamente del escritor del blog, y no reflejan necesariamente los puntos de vista, valores, opiniones y creencias, ni son avalados por Understood.

Acerca de este bloguero

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Ellyn Levy es una patóloga del habla y el lenguaje que tiene dos hijos.

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