Ir a contenido

Dolor emocional extremo: Cómo siento la disforia sensible al rechazo

“Parece no molestarse cuando otros niños se burlan de él”.

Me quedé literalmente muda cuando la trabajadora social de la escuela dijo esto de mi hijo de 8 años de edad, quien tiene TDAH y autismo. Todo le molesta y además lo demuestra.

Cuando Benjamin se siente molesto o herido por algo que él cree que los demás piensan que “no es importante”, aprieta sus labios para que no tiemblen y parpadea muy, muy rápido.

Supongo que si usted no lo conoce bien podría no darse cuenta porque es muy sutil. Al principio, inclusive las personas que lo conocen bien, como mi esposo, no lo notaban.

Pero yo siempre me di cuenta. Nunca me pasó desapercibido porque yo lo manifiesto de forma parecida. Y lo que es mucho más importante, conozco el sentimiento que lo produce.

Lo doloroso es saber que estás reaccionando de forma exagerada a algo insignificante, y sin embargo, sentirlo con tanta intensidad. He escuchado a algunas personas llamarlo “quemadura emocional”, porque el más leve roce puede ser insoportable cuando se tiene una quemadura.

Esta respuesta emocional tan intensa altera la capacidad de autorregulación. Provoca un cortocircuito en la capacidad de producir una respuesta emocional típica. Por eso la respuesta de Benjamin es sutil. Se paraliza.

En términos técnicos, algunos investigadores se refieren a esto como “disforia sensible al rechazo” (RSD, por sus siglas en inglés) o disforia asociada al rechazo. Es muy común en las personas que tienen TDAH dificultades del procesamiento sensorial, y Benjamin tiene ambas. Yo también tengo dificultades del procesamiento sensorial.

Las personas que tienen disforia sensible al rechazo se molestan mucho cuando hay un conflicto o cuando piensan que han sido rechazadas. Así como las dificultades del procesamiento sensorial y el TDAH pueden provocar una sobrecarga sensorial, la disforia sensible al rechazo puede causar una sobrecarga emocional.

Es por eso que entro en pánico cuando alguien me dice: “¿Puedo hablar contigo luego?”, o cuando programan una reunión sin decirme cuál es el motivo. Siempre me preocupa que tengan algo malo que decirme o que estén descontentos conmigo.

Cuando escribo algo en línea, me obsesiono o me preocupa lo que alguien en Internet pudiera pensar sobre mí, aún cuando racionalmente sé que no me conocen ni tampoco saben cuáles son las circunstancias específicas de mi vida. (Así que le agradezco que sea amable al escribir sus comentarios sobre este blog).

No me gusta cuando las personas me dicen: “Sus hijos son muy afortunados de tenerla como mamá porque usted sabe cómo ayudarlos”. Es como una de mis diez frases favoritas: “Lo que no te mata te hace más fuerte”, que aunque sea cierta, no me hace sentir mejor.

Al ser una madre que tiene dificultades de aprendizaje y de atención, veo en mis hijos cosas que yo les he heredado y hubiera querido fervientemente no haberlo hecho. La disforia asociada al rechazo es una de ellas. Es duro ver a Benjamin sentir las cosas tan intensamente como yo.

Eso es lo frustrante de ese comentario. Me siento culpable. Me siento responsable. Supongo que es eso precisamente: Que siento. Lo siento todo y no hay un remedio rápido para esa respuesta emocional tan intensa.

En todo caso, es verdad. cómo ayudarlo.

Saber que hay cosas pequeñas que pueden herir me ha ayudado a averiguar por qué Benjamin reacciona a cosas que nadie más considera importantes. Cosas que otras personas ni siquiera se percatan.

Con frecuencia puedo saber por qué Benjamin está descontento, aún cuando mi esposo no lo perciba.

Nunca podré evitar que mi hijo experimente ese dolor emocional. Sin embargo, puedo enseñarle a encontrar y crear espacios dentro de él donde esté protegido. Puedo aplicar mi mejor dosis de empatía para aliviar su dolor.

Y puedo mostrar a la trabajadora social de la escuela cómo cambia su semblante, y que lo reconozca diciendo: “¡Ah sí, lo he visto hacer eso! No tenía idea de lo que significaba”.

Las opiniones, puntos de vista, información y cualquier contenido en los blogs de Understood.org son responsabilidad únicamente del escritor del blog y no necesariamente reflejan los puntos de vista, valores, opiniones y creencias, ni están avaladas por Understood.

Comparta

Comparta Dolor emocional extremo: Cómo siento la disforia sensible al rechazo

  • Facebook
  • Twitter
  • Pinterest
  • Correo electrónico
  • Mensaje de texto
  • PróximamenteGoogle Classroom

Comparta Dolor emocional extremo: Cómo siento la disforia sensible al rechazo

  • Facebook
  • Twitter
  • Pinterest
  • Correo electrónico
  • Mensaje de texto
  • PróximamenteGoogle Classroom