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Blog:  Lo que hubiera querido saber antes

La cuarta “E” es empoderamiento

Lo que hubiera querido saber antes entrada del blog de Amanda Morin
Oct 27, 2014

Un niño y su amigo hablando y pasando el rato en la casa

Mi historia
Soy madre de dos niños y una niña y vivo en Maine. Desde la primaria, mi hijo mayor, Jacob ha batallado con la ansiedad, habilidades sociales y con las dificultades de la función ejecutiva.

Qué estaba haciendo
Los primeros años de Jacob fueron muy difíciles. Jacob podía enojarse muy rápido y ser muy ruidoso. Le resultaba difícil mantener amistades. Cada día temía que sonara mi teléfono porque sabía que era una llamada de la escuela, otra vez. Él se metía en problemas porque las personas pensaban que era un “sabelotodo” e irrespetuoso. Mi hijo se sentía incomprendido, solo y siempre en problemas.

Me encontraba en un patrón al que ahora llamo de las tres E: excusas, explicación y educación. Comentaba sobre los problemas de Jacob como una manera de excusar o disculpar su comportamiento. Más tarde me daba cuenta que no era una disculpa, pero yo la usaba como una explicación sobre sus dificultades. Ahora, intento educar a las personas sobre cómo podemos trabajar juntos para ayudar a Jacob a salir adelante.

Lo que me hubiera gustado saber antes
Para decir la verdad, me hubiera gustado saber que había una cuarta E: empoderamiento. Todas esas excusas, explicaciones y educación se estaban haciendo sobre Jacob, no con él. Me sentaba en reuniones y en citas con doctores para discutir los síntomas, las estrategias y los “y que si…” ¿Cómo podíamos aprender sobre las señales de frustración de Jacob? ¿Y sí intentábamos un grupo de habilidades sociales?

Jacob se acostumbró a que yo fuera su defensora, pero esto se convirtió en una muleta. Él no desarrolló sus habilidades para resolver problemas que necesitaba para conversar con sus maestros o amigos, algo que ambos empezamos a reconocer con el tiempo. Jacob necesitaba ser capaz de hablar por sí mismo.

Empezamos con algo pequeño, le preguntamos a Jacob lo que pensaba. En lugar de hablar sobre él, le dimos empoderamiento, haciéndole preguntas como “¿Jacob, cómo podemos ayudarte a reconocer las señales de frustración?” O “¿crees que un grupo de habilidades sociales podría ser de ayuda?”

Después de que empezamos a incluir a Jacob en las conversaciones, las cosas mejoraron gradualmente. Él empezó a reconocer situaciones que disparaban su ansiedad. Aprendió a controlar sus sentimientos y a practicar las conversaciones con sus amigos. Su nueva autoconciencia le permite explorar sus destrezas, no solo tratar con las fallas de sus limitaciones. Ahora, Jacob tiene 12 años y va en el séptimo grado. Aún necesito explicarle y educarlo en ocasiones. Pero también reconozco qué tan importante es empoderar a mi hijo para el futuro.

Las opiniones, puntos de vista, información y otros contenidos en los blogs de Understood.org son exclusiva responsabilidad del autor del blog y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista, valores, opiniones o creencias ni son avaladas por Understood.

Acerca de este bloguero

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Madre defensora y ex maestra, Amanda Morin es la orgullosa mamá de chicos con dificultades de aprendizaje y de atención y es la autora de The Everything Parent's Guide to Special Education.

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