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Enojo y frustración

Mi hijo me agrede constantemente y estoy asustada ¿Qué puedo hacer?

Por Child Mind Institute, socio fundador de Understood

Mi niño se vuelve muy agresivo y me agrede cuando se enoja. ¿Qué debo hacer?

vvCuando un niño, incluso uno pequeño, pierde el control y se vuelve agresivo, se pone en riesgo a sí mismo y a los demás, incluyéndola a usted y sus otros hijos.

No es raro que los niños que tienen dificultad para manejar sus emociones pierdan el control y dirijan su enojo contra sus padres, gritando e insultando, lanzando objetos peligrosos, o pateando y mordiendo. Puede ser una experiencia alarmante y estresante tanto para usted como para su hijo. A menudo los niños se sienten mal y culpables una vez que se han calmado. ¿Entonces, qué puede hacer?

¿Qué significa esta conducta?

Toda conducta es comunicación. Un niño que se siente tan abrumado como para volverse agresivo es un niño angustiado. No tiene la capacidad de controlar sus emociones ni expresarlas de una manera más madura. Puede que carezca de las habilidades de lenguaje, la capacidad para controlar sus impulsos o resolver problemas.

Algunas veces los padres/madres ven esta clase de comportamiento como manipulación. Pero los niños que agreden en general son incapaces de manejar la frustración o la ira de una manera más eficaz, es decir, hablando y averiguando cómo pueden conseguir lo que quieren.

La manera en la que usted reaccione cuando un niño actúa agresivamente tiene un efecto en si continuará manejando su malestar de la misma manera, o aprenderá mejores formas de manejar sus emociones para que no se vuelvan opresivas.

Mantener la calma

Frente a un niño que está furioso es fácil perder el control y responder con gritos. Pero cuando usted grita, tiene menos oportunidades de comunicarse. Gritarle solo hará que se vuelva más agresivo y desafiante. Aunque sea muy difícil de lograr, si puede mantener la calma y controlar sus emociones le dará un buen ejemplo a su hijo y le enseñará a comportarse de la misma manera.

Responder a la conducta

A pesar de la tentación, no se de por vencida. No fomente que su hijo continúe actuando de esa manera dejándolo que obtenga lo que quiere con tal de que se calle.

La primera regla para manejar las rabietas que no son violentas es ignorarlas tanto como pueda, ya que incluso la atención negativa al decirle al niño que pare, puede estimularlo a que continúe. Pero cuando un niño es físicamente agresivo, no es aconsejable que lo ignore ya que puede causar que tanto las otras personas como su hijo terminen lesionados.

En esta situación, el Dr. Vasco Lopes, psicólogo clínico de Child Mind Institute, aconseja llevar al niño en un lugar seguro donde no tenga acceso ni a usted ni a ninguna otra posible recompensa.

Si el niño es pequeño (por lo general de 7 años o menos), trate de sentarlo en una silla hasta que se calme. Si no se queda en la silla, llévelo a otra área de la casa donde pueda calmarse por si solo sin que haya nadie más en la habitación. Para que esta técnica funcione, no debería haber en la habitación ningún juguete o juego que lo haga creer que usted lo está premiando.

Su hijo debería quedarse en esa habitación durante un minuto, y no permitirle salir hasta que esté calmado. Luego tendrá que volver a su silla y quedarse sentado durante cierto tiempo. “Lo que esto hace es que su hijo experimente inmediatamente la consecuencia de su agresión de manera consistente, y elimina que tenga ningún tipo de acceso a cosas que refuercen su conducta”, explica el Dr. Lopes.

Si su hijo que está actuando agresivamente es más grande y no puede llevarlo a un lugar aislada para que se calme, el Dr. Lopes aconseja que se aleje de él. Esto asegura que no reciba ningún tipo de atención o reforzamiento de su parte y lo pone a salvo. En casos extremos, podría ser necesario llamar al 911 para que usted y su hijo estén a salvo.

Pasos positivos para una mejor conducta

Utilizar la técnica del aislamiento ayuda a que el niño aprenda a calmarse. Pero también es importante ayudarlo a que exprese sus sentimientos de una manera más madura y segura.

  • Halague la conducta apropiada. Cuando su hijo se calme, felicítelo por haber sido capaz de tranquilizarse. Y cuando trate de expresar sus sentimientos verbalmente y con tranquilidad, o trate de llegar a un acuerdo, halague sus esfuerzos.
  • Ayúdelo a practicar habilidades para resolver problemas. Elija un momento en el que su hijo no esté molesto para practicar estrategias que lo ayuden a comunicar sus sentimientos. Juntos pueden proponer soluciones a los conflictos antes de que se intensifiquen y se conviertan en una crisis. Pregunte a su hijo cómo se siente y cómo cree que pueden resolver el problema.
  • Evite los desencadenantes. El Dr. Lopes dice que en la mayoría de los niños que tienen crisis emocionales frecuentemente, estas suceden en momentos que son predecibles, como a la hora de hacer la tarea escolar, a la hora de ir a dormir o cuando es el momento de parar de jugar (ya sea con su Lego o con Xbox). El desencadenante es por lo general pedirle que haga algo que no quiere hacer o que deje de hacer algo que le gusta hacer. Los preavisos (“nos vamos en 10 minutos”), dividir las actividades en instrucciones de un solo paso (“primero, ponte los zapatos”) y prepararlo para las situaciones (“por favor, pide permiso antes de levantarte de la mesa de tu abuela”) pueden ayudar a evitar una crisis.

Ayuda con técnicas conductuales

Si su hijo actúa agresivamente con frecuencia, hasta el punto que la asusta y perturba a toda la familia, es importante que busque ayuda profesional. Quizá haya una condición subyacente que esté causando ese comportamiento, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, por sus siglas en inglés) o el trastorno de ansiedad. Seguir un tratamiento puede ayudar mucho. También existen buenas terapias conductuales que pueden ayudarlo a usted y a su hijo a controlar la agresión, aliviar su estrés y a mejorar la relación entre ustedes.

Puede que sea difícil para los padres y madres aprender a manejar la conducta agresiva de los niños usando métodos conductuales. Sin embargo, pueden beneficiar a muchos niños. Si usted tiene confianza en sí mismo, es calmado y consistente, podrá ayudar a su hijo a desarrollar las habilidades necesarias para regular sus conductas.

Acerca del autor

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Child Mind Institute, socio fundador de Understood

The Child Mind Institute es una organización que se dedica a transformar los servicios de salud mental para niños.

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