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¿Cuándo es el momento para que mi hija reciba orientación psicológica?

Cuando los niños tienen problemas emocionales, de aprendizaje o de comportamiento es más fácil ayudarlos mientras antes reciban tratamiento. Sin embargo, los padres prefieren evitar tratamientos innecesarios, diagnósticos equivocados y costos excesivos en tiempo y dinero. Lo que usted quiere es que a su hija le vaya bien en la escuela, pero al mismo tiempo teme que si pide ayuda podría ser etiquetada como problemática.

Cuando está preocupado por su hija, con frecuencia los miembros de la familia, los amigos e incluso el pediatra le dicen que se relaje y espere porque ella lo superará al madurar. A veces es un buen consejo, otras veces no lo es.

Los niños se desarrollan a diferentes velocidades. Algunos superan sus dificultades por sí mismos pero otros empeoran.

Cuándo actuar

Hay momentos cuando claramente no es una buena idea esperar. Por ejemplo:

Autismo: Si su hija parece presentar síntomas de autismo, mientras antes reciba ayuda más chance tendrá de mejorar y disfrutar una vida con menos restricciones.

Trastornos de la alimentación: Cuanto más tiempo tenga un trastorno de la alimentación, más difícil será la recuperación del niño. Recibir tratamiento lo antes posible puede salvarle la vida.

Historia familiar: Si su familia tiene una historia de enfermedad mental, sepa que hay más probabilidad que su hija desarrolle ese trastorno. Actúe enseguida.

Cuándo esperar

Algunos eventos en la vida pueden causar cambios en el funcionamiento de su hija como parte del proceso de adaptación. Por ejemplo:

  • El divorcio de los padres
  • Cambiar de escuela
  • El nacimiento de un hermano

Todos estos eventos podrían afectar el comportamiento de los niños. Mayormente sucederá con el paso del tiempo. De hecho, el criterio para diagnosticar muchos trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes exige que las conductas o emociones problemáticas estén presentes por lo menos durante semanas o meses. Algunas veces usted tiene que observar y esperar.

Observar y esperar

El lapso de tiempo que usted decida supervisar los sentimientos, emociones y conductas que lo preocupan o los “síntomas”, depende de la edad de su hija y de lo que usted cree que está mal.

Aprendizaje y desarrollo

Cuando se trata de dificultades relacionadas con el aprendizaje y las habilidades a temprana edad, la mayoría de las personas prefieren esperar porque el desarrollo en los primeros años es desigual. Los pilares del desarrollo no se rigen por reglas fijas. Por ejemplo, un grupo de niños de la misma edad pueden diferir ampliamente en cuanto a la madurez emocional y las habilidades sociales, de aprendizaje y de atención.

Si los retrasos, las deficiencias o conductas inusuales no desaparecen, es el momento de hablar con el consejero escolar o al pediatra de su hija. Ambos profesionales tienen experiencia sobre cuáles son las habilidades y las conductas típicas de los niños que tienen la edad de su hija.

Si su hija está teniendo problemas en la escuela, es recomendable comenzar con su maestra. La maestra puede ayudarlo a decidir si su hija necesita ser evaluada para determinar si tiene dificultades de aprendizaje y de atención. Es importante que actúe antes de que ella desarrolle aversión a la escuela y dude de sus aptitudes. Sin un diagnóstico, muchos niños concluyen que no son tan inteligentes como los otros niños y esto puede deteriorar la autoestima. Obtener ayuda para su hija le enseñará que es saludable y necesario pedir ayuda cuando la necesite.

Dificultades de conducta

Es importante buscar ayuda si la conducta de su hija le está causando problemas en la escuela o está entorpeciendo seriamente su vida familiar. La conducta rebelde, explosiva o peligrosa puede ser generada por ansiedad, trauma y frustración debido a una dificultad de aprendizaje no diagnosticada, entre otras posibles causas .

Una vez que conozca la causa del comportamiento de su hija, existen terapias que pueden ser eficaces en enseñarle a controlar su conducta. Si un niño pierde el control con los maestros o los padres, necesita ayuda. La salud y el bienestar de toda la familia podrían estar en juego.

Para tratar problemas de comportamiento tendría que consultar con un especialista en salud mental que pueda diagnosticar y tratar trastornos de conductas. Puede consultar con un psicólogo con un enfoque conductista especializado en niños y adolescentes, un psiquiatra infantil o un trabajador social con experiencia en el tratamiento de jóvenes.

Dificultades emocionales

Si un niño parece inusualmente ansioso, triste o irritable por un período de tiempo largo y está interfiriendo con su habilidad para hacer cosas apropiadas para los niños de su edad, es recomendable buscar ayuda. Un niño que está seriamente ansioso o deprimido no solo está sufriendo, sino que está desaprovechando cosas importantes de la infancia. Es importante obtener ayuda lo antes posible, antes de que su desarrollo académico y social se retrase. 

Además es recomendable buscar ayuda para su hija ya que mientras más tiempo padezca ansiedad, mayor es la probabilidad de que afecte su comportamiento de manera negativa. Un niño pequeño que no puede dormir separado de sus padres, podría convertirse en un niño de edad escolar que no puede dormir en la casa de sus amigos o que no puede ir a los campamentos de verano. Un niño demasiado temeroso podría volverse un adolescente cuya identidad y vida social están estructuradas alrededor de evitar las cosas que lo ponen nervioso.

Esperar activamente

Si decidiera esperar para buscar ayuda, vigile la situación problemática y esté preparado para actuar en caso de que no mejore. Supervisar la conducta de su hija puede ayudarlo a obtener información valiosa. No ignore el problema. No se convenza a sí mismo con que “algo” es “nada”.

Hablar con su pareja

Obtener ayuda para su hija o no hacerlo puede ser complicado cuando los padres no están de acuerdo en lo que respecta a lo que es o no es un “problema”. Es común que los padres tengan diferentes opiniones acerca de las conductas de sus hijos y sobre lo que podría ayudar.

Esta es una de las razones principales por la que las familias esperan para buscar ayuda o consejo. Sin embargo, como todas las actitudes de espera, deben ser activas. Establezca un tiempo de espera para volver a hablar del problema nuevamente, y vea si pueden ponerse de acuerdo en metas para las conductas que le gustarían modificar. Si hace un seguimiento de los problemas que lo preocupan, tendrá más evidencias para tomar una decisión cuando vuelva a tratar el tema con su pareja.

Acerca del autor

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Child Mind Institute, Understood Founding Partner se dedica a transformar los servicios de salud mental para los niños en todas partes.

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