A su hijo con dislexia no le gustaba leer, así que ella escribió un libro que le encantó

PorThe Understood Team

Cuando Joshua, el hijo de Rebecca Laffar-Smith, estaba en la primaria se encerraba en sí mismo ante la mención de cualquier cosa relacionada con palabras o libros. Él tiene dislexia y autismo, y problemas para leer. Debido a sus dificultades, su autoestima estaba muy deteriorada y detestaba la escuela.

Gran parte de su problema, dice Laffar Smith quien vive en Australia, era que Joshua no encontraba libros que le interesaran. “Un niño de 10 años de edad que tiene dificultad para leer puede que tenga la habilidad lectora de un niño de 6 años y los intereses de uno de 12”, explica. “No existen muchos libros que aborden temas para “niños grandes” escritos con un lenguaje que Joshua pudiera leer”.

Cuando Joshua estaba en 4º grado, Laffar-Smith decidió enseñarle ella misma en la casa. Al igual que su hijo, Laffar-Smith tiene dislexia. Pero al ser una escritora y editora profesional, ha encontrado una manera de amar y acoger los libros y esperaba poder hacer lo mismo por su hijo.

Un rayo de esperanza surgió a través de la fascinación que su hijo sentía por los pingüinos. Laffar-Smith se preguntó si podría usar su interés en los pingüinos para que leyera.

Dispuesta a intentarlo, ella y Joshua, junto con su hermana mayor Kaylie, empezaron a crear historias en torno a los pingüinos. Empezaron a proponer ideas y planearon hacer un libro de cuentos que fuera un proyecto para su escolaridad en la casa. Incluso contrataron a un ilustrador y diseñaron el libro para hacerlo más agradable de leer, con un tipo de letra nítida, imágenes grandes y mucho espacio para el texto.

Y así fue como nació P.I. Penguin. Es un libro para niños que presenta a un pingüino que es investigador privado y resuelve crímenes y misterios para sus amigos animales.

El proceso de inventar historias y crear el libro ayudó a despertar el interés de Joshua por la lectura. Repentinamente, quería leer cómo P.I. Penguin resolvería los problemas. Quería seguir las aventuras de P.I. Penguin.

El plan era imprimir solo una copia de P.I. Penguin para que Joshua lo disfrutara. Pero luego Laffar-Smith pensó que otros chicos también podrían beneficiarse del libro. Después de todo, por su propia experiencia, sabía que había una necesidad de libros adecuados a la edad y los intereses de los lectores que leían con dificultad.

Laffar-Smith también publicó otros libros por su cuenta, incluyendo una novela de ciencia ficción, así que conocía el oficio. Publicar libros para niños parecía ser el siguiente paso a seguir.

Para continuar con su plan, fundó una pequeña editorial llamada Aulexic. La editorial se enfoca en libros para lectores pequeños que tienen dificultades de lenguaje. El nombre de la empresa es una variación de la palabra disléxico con dis (por "disadvantage") reemplazado por au que es un prefijo que significa lo opuesto. Después de que se creó Aulexic, Joshua fue diagnosticado con autismo y la familia tomó au como un segundo significado. Y a algunos lectores locales les gusta pensar que au se refiere a Australia.

El primer libro de P.I. Penguin vendió muchas copias, lo cual motivó a Laffar-Smith. Así que la familia, mamá, Joshua y Kaylie continuaron escribiendo. Ahora existen 4 libros nuevos de P.I. Penguin, con más en camino. Las historias están escritas con el nombre de “Bec J. Smith”, una combinación de sus nombres.

“Necesitaba que Joshua recuperara el interés por las historias y eliminar la barrera que le impedía leer”, dice Laffar-Smith. “P.I. Penguin fue nuestra solución. Leer, aprender y escribir se han vuelto una forma de vida en nuestro hogar”.

Hoy en día, Aulexic cuenta con libros de imágenes y libros con capítulos cortos. Cada cuento está lleno de rimas y ritmo. Para ayudar a los chicos a relacionarse con las historias, las palabras son concretas y las imágenes atractivas. El texto y el formato son sencillos y sin distracciones.

Muchas familias han dicho a Laffar-Smith que sus hijos con dislexia están aprendiendo a amar la lectura gracias a P.I. Penguin. “Joshua también está orgulloso de los libros”, comenta. “Sus ideas y opiniones ayudan a darle forma a lo que publicamos”.

Y ahora con 12 años de edad, Joshua quiere leer y continuar creando más libros. Que esto provenga de un niño que detestaba leer, ella afirma, es un “verdadero logro”.

La familia está satisfecha de ver los cambios que están logrando en las vidas de los chicos que tienen dificultades con la lectura. Laffar-Smith dice, “esperamos que Aulexic continúe creciendo y prosperando en los años venideros”.

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