Cómo ayudar a los niños que son sensibles al tacto y las texturas

La estimulación táctil puede generar reacciones intensas en los niños que tienen desafíos del procesamiento sensorial. Pero hay formas de ayudar.

Los niños que tienen dificultades del procesamiento sensorial pueden ser hipersensibles al tacto. También podrían ser poco sensibles. Esto puede puede causar que actividades como comer y ducharse sean un desafío. Estas son algunas maneras de ayudar a los niños con sensibilidad al tacto y a las texturas.

1. Avisar con anticipación

Asegúrese de que su hijo se dé cuenta de que usted se acercó y explíquele lo que hará. Por ejemplo, trate de decir cosas como: “Necesito lavarte el cabello. Primero te voy a echar agua en la cabeza”.

2. Encontrar maneras de mostrar afecto

Puede ser difícil no sentirse rechazado si a su hijo no le gusta que lo abracen o le demuestre afecto de otra manera. Quizás sólo necesita encontrar una forma diferente de “acercarse”. Pregúntele a su hijo. Tal vez apretarle el hombro o enlazar sus meñiques sea la manera de decirle “te amo”.

3. Ayudarlo a establecer límites

El contacto físico puede ser un estresante para los niños con sensibilidad al tacto. Enseñe a su hijo que está bien establecer límites con amigos y familiares. Puede empezar por mostrarle cómo decirlo. Por ejemplo: “No suelo dar abrazos. Pero ¡quiero que sepas ¡que me alegra verte tía Julia!”. 

4. Permitir que se vista en capas

A los niños que son hipersensibles al tacto puede resultarles intolerable la sensación que producen ciertos tejidos. También pueden tener dificultad para cambiar de mangas largas a cortas o de pantalones a bermudas.

Considere permitirle que se ponga una sudadera sobre una camiseta de manga corta y usar pantalones con cremalleras en las piernas. Cuando el clima sea más cálido, su hijo sólo tendrá que acostumbrarse a la sensación de tener los brazos y las piernas descubiertos.

5. Hacer que asuma el liderazgo

Es tentador querer limpiar una mancha de la cara de su hijo o quitarle una pelusa de la camisa. Pero para los niños que son sensibles al tacto podría ser mejor decírselo y pedirles que lo hagan ellos.

Es posible que tenga que convencer a un niño pequeño para que sea él quien lo arregle. Por ejemplo, “tienes chocolate en la mejilla. La servilleta no lo quitó. ¿Por qué no usas un paño húmedo para quitarlo?”.

6. Experimentar con alimentos diferentes

¿Su hijo se niega a comer ciertos alimentos? Podría ser la textura, no el sabor. A algunos niños no les gusta la mantequilla de maní suave, pero puede que coman sin problema la crujiente. También es posible que su hijo quiera comer yogurt (u otro alimento nuevo) pero que solamente tolere la textura o el sabor de una marca en particular.

7. Mantener los alimentos separados

Su hijo se podría molestar si se combinan alimentos de texturas diferentes. Pero esto no significa que siempre tenga que preparar otra comida para su hijo. Considere comprar platos con divisiones para separar los alimentos. O utilice un plato o recipiente pequeño diferente para cada alimento.

También puede servir los ingredientes de un guiso por separado. Por ejemplo, si está preparando un pastel de carne, separe un poco de carne, de puré de papas y de verduras antes de preparar el pastel.

5. Reemplazar los materiales para manualidades

¿Su hijo evita tocar cosas chiclosas, viscosas o pegajosas? No tiene que dejar de hacer proyectos de arte. Consiga barras grandes de pegamento en lugar del pegamento que tenga que exprimir de un envase. Pruebe marcadores de colores o botellas de plástico con punta de esponja en lugar de las pinturas para usar con pincel o los dedos.

Mientras tanto, si su hijo está trabajando con un terapeuta ocupacional, puede proponer un plan que incorpore de manera gradual los materiales tradicionales de arte que todavía no le resulten cómodos de usar a su hijo.

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