6 maneras en las que los niños usan el pensamiento flexible para aprender

Por Amanda Morin

Revisado por experto Bob Cunningham (EdM)

De un vistazo

  • El pensamiento flexible les permite a los niños cambiar su enfoque y ver las cosas de manera diferente.

  • Incluye la habilidad de “desaprender” maneras conocidas de hacer las cosas.

  • El pensamiento flexible desempeña un papel importante en todos los tipos de aprendizaje.

Imagine que usted está conduciendo su automóvil y descubre que la calle que pensaba tomar está bloqueada por una manifestación. Su plan inicial para llegar a su destino obviamente no va a funcionar. Así que al instante se le ocurre otra ruta para llegar allí.

De esto se trata el pensamiento flexible: Encontrar maneras nuevas de resolver los problemas y cambiar rápidamente el curso de acción.

Muchos niños que piensan y aprenden de manera diferente tienen dificultad con el pensamiento flexible, el cual tiene un rol importante en cómo aprenden y se adaptan a nueva información. Estas son seis maneras en que los niños utilizan esta habilidad para aprender.

1. Pensamiento flexible y aprendizaje en la vida real

Los médicos tienen un término para describir la capacidad de pensar las cosas de maneras diferentes. La llaman flexibilidad cognitiva. Esta capacidad utiliza dos habilidades: El pensamiento flexible y el cambio de enfoque. El pensamiento flexible es cuando los niños pueden pensar en algo de una forma nueva. El cambio de enfoque es cuando pueden hacer las cosas de una manera diferente a como la hacían antes.

Este es un ejemplo de cómo esas habilidades funcionan juntas. Los niños suelen empezar a aprender a atar los cordones de sus zapatos utilizando el método de las “orejas de conejo” (hacer un lazo con cada cordón). Luego avanzan al método de la “ardilla en el árbol” (hacer un lazo y envolver el otro cordón alrededor). El pensamiento flexible permite que los niños empleen el nuevo método de la ardilla. El cambio de método los ayuda a “desaprender” la técnica de las orejas de conejo para utilizar un método nuevo.

Los niños que son rígidos en su manera de pensar tienen dificultad para avanzar más allá de maneras básicas de hacer las cosas. Les puede costar asumir tareas y responsabilidades nuevas a medida que crecen.

2. Pensamiento flexible y lectura

Los niños utilizan el pensamiento flexible tanto para aprender a leer como para leer para aprender. Cuando están aprendiendo a leer, el pensamiento flexible les permite entender cómo la misma combinación de letras puede crear sonidos diferentes (como “ough” en "enough" y en "dough"). También les permite entender cómo hay palabras que tienen más de un significado (“no hay cura para esa enfermedad” y “el cura no está en la iglesia”).

Cuando comienzan a leer para obtener información, los niños utilizan el pensamiento flexible para entender qué información es importante y qué detalles se usan únicamente para hacer la descripción más completa. El pensamiento flexible también los ayuda a entender los puntos de vista de los personajes en una historia. Los pensadores flexibles entienden más fácilmente las expresiones idiomáticas (“meter la pata”) y los juegos de palabras (“¿Pablito clavó un clavito...”).

Cuando el pensamiento es rígido, los niños podrían tener dificultad para identificar la pronunciación correcta de las palabras. Y podrían interpretar lo que leen de un modo demasiado literal.

3. Pensamiento flexible y escritura

Escribir es un proceso complicado para los niños. Tienen que organizar sus ideas y elegir las palabras para construir las oraciones. Tienen que agregar detalles sin perder de vista la idea principal. Además necesitan identificar errores gramaticales y ortográficos. Todo esto requiere utilizar el pensamiento flexible. Los niños que son pensadores más rígidos pueden tener dificultad para pasar de una a otra de estas cosas.

Cuando los niños tienen dificultad para pensar de manera flexible, su escritura podría carecer de suficientes detalles para apoyar la idea principal. O podría tener muchos errores.

4. Pensamiento flexible y aprendizaje del lenguaje

El pensamiento flexible es la habilidad que utilizan los niños para aprender las reglas del lenguaje. Los ayuda a saber, por ejemplo, que la manera de conjugar en pasado la mayoría de los verbos en inglés es añadiendo “ed” al final de la palabra. Los pensadores flexibles también entienden que hay excepciones a las reglas. Por ejemplo, que el pasado del verbo "go" es "went". Así que pueden utilizar fácilmente tanto las reglas como las excepciones del lenguaje.

El pensamiento flexible también desempeña un papel importante en el aprendizaje de idiomas. Las letras tienen sonidos diferentes en otros idiomas y las oraciones no se estructuran de la misma manera.

Cuando los niños tienen dificultad para pensar de manera flexible, puede que les cueste aprender las reglas y las excepciones de otros idiomas. Es posible que aprendan mejor el nuevo idioma escuchando a las personas hablar que leyendo las reglas en un libro.

5. Pensamiento flexible y matemáticas

El pensamiento flexible es una habilidad fundamental en matemáticas. Los niños lo utilizan para encontrar maneras de resolver los problemas de lógica y entender que una frase como “cuántos hay en total” significa que se está utilizando la suma. El pensamiento flexible también ayuda a entender que hay más de una manera de resolver un problema de matemáticas. Pueden ver cómo un tipo de problema nuevo puede ser resuelto utilizando una fórmula que ya conocen.

Sin habilidades sólidas de pensamiento flexible, los niños podrían tener dificultad con problemas matemáticos que requieran más que resolver una ecuación. Las “hojas de ayuda” que conectan palabras o frases con operaciones matemáticas pueden ser de utilidad. Lo mismo ocurre con las listas de verificación de las cosas que deben tener en cuenta para resolver un problema.

6. Pensamiento flexible y estudiar

Hacer los deberes escolares y estudiar para un examen también requieren pensar de manera flexible. Saber cómo cambiar de tema o asignatura al hacer la tarea se vuelve cada vez más importante a medida que los niños crecen y tienen más deberes. Resolver problemas de matemáticas requiere una estrategia muy diferente que la que se necesita para hacer una tarea de escritura. Los niños necesitan ser capaces de cambiar su forma de pensar para manejar ambas tareas.

En cuanto al estudio, los niños utilizan el pensamiento flexible para determinar el tipo de información a la que tienen que prestar más atención. ¿Tienen que memorizar hechos y datos para un cuestionario de opción múltiple? ¿O asimilar las ideas básicas para volver a relatar una historia al escribir su ensayo?

Cambiar de estrategias no es algo natural para los niños con habilidades de pensamiento flexible limitadas. Esto puede generar frustración a la hora de hacer los deberes escolares. Enseñarles estrategias para tomar apuntes y proporcionarles planificadores de tareas puede ayudar a reducir el estrés.

La buena noticia: Hay maneras de ayudar

Los niños que tienen problemas con el pensamiento flexible suelen tener problemas para aprender. Sin embargo, hay maneras de ayudar. Los maestros pueden utilizar estrategias en el salón de clases para enseñar de maneras que tengan más sentido para ellos.

Usted también puede ayudar a desarrollar habilidades de pensamiento flexible en la casa y encontrar maneras para que la tarea sea más manejable. Una de las mejores cosas que puede hacer es enseñar a su hijo a hacer una lista de ventajas y desventajas, primero en un papel y luego mentalmente, para determinar la mejor opción.

Puntos clave

  • Los niños con habilidades de pensamiento flexible limitadas tienen dificultad para saber cuándo no deben usar las reglas generales de gramática y pronunciación.

  • Pueden tener dificultad para entender conceptos abstractos en matemáticas y en la lectura.

  • Existen herramientas y estrategias que pueden ayudar a su hijo a pensar de forma menos rígida.

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