La diferencia entre la ansiedad típica y un problema de ansiedad

Por Kate Kelly

Todos los niños se sienten ansiosos de vez en cuando. Pero los niños que piensan y aprenden de manera diferente son más propensos a sentir ansiedad. ¿Cómo puede determinar si el nivel de ansiedad de su hijo es típico y apropiado o si es motivo de preocupación?

Esta tabla comparativa puede ayudarlo a entender las diferencias entre la ansiedad típica y un problema de ansiedad, y cómo apoyar a su hijo en ambas situaciones.

 Ansiedad típicaProblema de ansiedad
¿Qué es?

Una respuesta temporal y esperada a una situación estresante. No ocurre con frecuencia y es acorde a la situación.

Los niños se sienten preocupados o temerosos por algo. Pero es pasajero y no interfiere en otros ámbitos de la vida.

Los niños que piensan y aprenden de manera diferente pueden tener más motivos para sentirse ansiosos, como por ejemplo ante un examen en una asignatura en la que tienen dificultades o la invitación a una fiesta si tienen problemas de socialización

La ansiedad típica puede llegar a un punto crítico y volverse un problema de ansiedad.

Sensaciones de ansiedad frecuentes e intensas que a veces pueden ser diagnosticadas como una condición médica, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de ansiedad social y el trastorno de ansiedad por separación.

Los niños pasan más tiempo sintiéndose ansiosos que sintiéndose tranquilos. Estos sentimientos intensos se prolongan por mucho tiempo y son desproporcionados con lo ocurre. También interfieren con la vida diaria.

Cuando se tiene un problema de ansiedad, los sentimientos de ansiedad a veces surgen de la nada. Puede que no haya un acontecimiento o situación específica que los desencadene.
Cómo se manifiesta

Los niños se preocupan por cosas concretas. Pueden hacer preguntas del tipo ¿Y si? como: “¿Y si fallo el examen de matemáticas tendré que repetir el año?” o “¿Y si nadie habla conmigo en la fiesta o si digo una tontería?”

Estos sentimientos de ansiedad pueden impedir que los niños asuman riesgos. Es posible que no pidan ayuda al maestro de matemáticas o que decidan quedarse en casa en vez de ir a la fiesta.

Sin embargo, suelen ser episodios aislados y de corta duración. Suelen desaparecer por sí solos o con un poco de consuelo.

Tampoco suelen causar gran preocupación ni provocar una crisis. Usualmente no interfieren con la vida diaria.

Los niños con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan por muchas cosas: la escuela, las actividades deportivas, cosas que sucederán en un futuro lejano, acontecimientos actuales como guerras, tiroteos en las escuelas y lo que los demás piensen de ellos.

Sus sentimientos intensos pueden llevarlos a negarse a ir a la escuela, evitar eventos sociales, retirarse de actividades, tener fricciones con la familia y ponerse irascibles sin causa aparente. Los síntomas físicos pueden ser dolores de cabeza o de estómago, inquietud, problemas para dormir y pesadillas.

Los niños con trastorno de ansiedad social pueden tener miedo de conocer a otras personas. Es posible que eviten hacer cosas o interactuar con los demás por miedo a que los critiquen.

Los niños con trastorno de ansiedad por separación se angustian mucho cuando no están en la casa o no están con sus padres o cuidadores. Es posible que se aferren a sus padres, se nieguen a dormir solos o fuera de casa y eviten las reuniones para jugar con otros niños.

Cómo pueden ayudar los especialistasNo requiere ayuda profesional la ansiedad que es temporal, acorde a una determinada situación y que no ocurre frecuentemente.

Existen muchos tipos de ayuda emocional disponibles para niños con ansiedad.

La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a sustituir los pensamientos negativos por positivos. Los niños aprenden a reconocer lo que sienten y manejar sus reacciones. Los psiquiatras infantiles pueden recetar medicamentos contra la ansiedad.
Qué pueden hacer las escuelas

Es importante que los maestros sean sensibles a las diferencias de los niños y eviten crear situaciones de estrés.

Por ejemplo, si su hijo tiene problemas con la lectura y leer en voz alta le causa ansiedad, el maestro podría no pedirle leer en voz alta en clase. En algunos casos podrían ser un apoyo formal o una adaptación.

Los apoyos en la escuela pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y reducir sus preocupaciones. También las escuelas pueden identificar a adultos que puedan proveer apoyo emocional cuando un niño se siente ansioso.

Los síntomas de la ansiedad pueden afectar la capacidad del niño para concentrarse o pasar de una situación o actividad a otra. Las situaciones sociales como el recreo, las excursiones y reuniones también pueden desencadenar ansiedad.

Estas son algunos apoyos escolares comunes específicos para los trastornos de ansiedad:

  • Avisar con antelación las próximas transiciones.
  • Sentarlo donde el niño esté más cómodo.
  • Tiempo adicional para completar los exámenes.
  • Realizar los exámenes en un espacio separado y tranquilo.
  • Asignar un compañero para la hora del almuerzo.
  • Agrupación preferencial en las excursiones de manera que el niño esté acompañado de un maestro o personas conocidas.
  • Un adulto designado por la escuela al que el niño puede pedir ayuda cuando se sienta ansioso.
Qué puede hacer usted
  • Tómese en serio los temores de su hijo pero exprese confianza en su capacidad para manejarlos.
  • Recuérdele logros pasados y las estrategias que funcionaron en esas situaciones.
  • Elaboren juntos nuevas estrategias y practíquenlas.
  • Desarrolle un plan alternativo. Por ejemplo, si a su hijo le causa ansiedad ir a una fiesta de cumpleaños, jueguen a los roles en diferentes situaciones. Acuerden que lo buscará temprano si no se está divirtiendo. Hablen de otras fiestas en las que su hijo se divirtió.
  • Evite “recompensar” la ansiedad de su hijo. Por ejemplo, permitir que falte a clase o a entrenamientos, sustituir comerse un helado por ir a la fiesta de un compañero o consolarlo demasiado.
  • Hable abiertamente con su hijo sobre la ansiedad de una manera comprensiva y sin prejuicios. Averigüe la opinión de su hijo y cuéntele sus propias experiencias.
  • Familiarícese con los síntomas de la ansiedad en niños pequeños y adolescentes y preadolescentes. Apunte sus observaciones y comente sus inquietudes con el médico de su hijo.
  • Si su hijo recibe tratamiento para la ansiedad, tenga paciencia y sea comprensivo mientras desarrolla estrategias para lidiar con la ansiedad. Ayúdelo a practicar estas nuevas estrategias aprendidas en la terapia.
  • Si su hijo tiene ansiedad social, jueguen a los roles en situaciones sociales.
Considere la posibilidad de buscar ayuda profesional para usted que lo ayude a manejar el estrés que conlleva tener un niño con trastorno de ansiedad.

 

Ayudar a los niños a superar sus temores puede promover que desarrollen confianza en sí mismos y aprendan a manejar mejor futuros obstáculos. Si le preocupa que la ansiedad de su hijo esté interfiriendo con su vida diaria, utilice un registro de ansiedad para dar seguimiento de lo que está observando.

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    Acerca del autor

    Acerca del autor

    Kate Kelly ha estado escribiendo y editando por más de 20 años, enfocándose en cuidado parental.

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    John Piacentini (PhD) es profesor de psiquiatría y director de UCLA Child Anxiety Resilience Education and Support (CARES) Center.