9 maneras de mostrar empatía cuando su hijo tiene dificultades

Por Amanda Morin

No siempre es fácil responder con empatía cuando se se porta mal o tiene dificultades en la escuela. Sin embargo, cuando usted le demuestra que lo entiende y respeta sus necesidades puede ayudarlo a desarrollar la motivación y la autoestima. También genera confianza entre ustedes.

Estas son nueve maneras de responder con empatía.

1. Utilice la “regla de platino”, no la “regla de oro”

Usted probablemente aprendió la “regla de oro”: Trata a los demás como te gustaría que te traten. Sin embargo, la empatía se basa en la “regla de platino”: Trata a los demás de la manera en que ellos quieren (y necesitan) ser tratados”.

Hacer eso no significa que usted está cediendo cuando su hijo quiere algo o se porta mal. Tampoco significa que es sobreprotector. Significa que está tomando en consideración sus sentimientos y dificultades cuando trata de ayudarlo. Es entender lo que los niños realmente necesitan de usted, en lugar de lo que usted necesitaría en esas circunstancias.

2. No suponga, pregunte

Los niños suelen dar pistas no verbales de cómo se sienten o con qué están teniendo problemas. Es importante ser sensible a esas señales. No obstante, es igualmente importante preguntarles directamente cómo se sienten y qué necesitan. Darle a los niños la oportunidad de explicar su punto de vista los hace sentir escuchados. Además los hace partícipes en la búsqueda de soluciones.

3. Deje de lado frustraciones y juicios

Ya sea que su hijo esté teniendo un arranque de rabia o contándole una situación difícil en la escuela, usted va a reaccionar. Responder con empatía significa ignorar su reacción y dejar que la reacción de su hijo sea lo más importante.

Eso no significa que usted tenga que esconder sus sentimientos. Tampoco significa que tenga que estar de acuerdo con él o aceptar su comportamiento. Significa que lo está escuchando e intentando ponerse en su lugar.

4. Use afirmaciones usando “yo”

Las afirmaciones que usan “tú” pueden hacer que los niños se pongan a la defensiva y no quiera escuchar. Las afirmaciones que usan “yo” permiten hablar sobre situaciones sin culpar al otro.

Por ejemplo, usted podría estar tentado a decir: “Estás gritando y no estás escuchando ni una palabra de lo que te estoy diciendo”. Pero al hablar en primera persona es más empático: “Sé que estás enojado. Pero cuando gritas y hablas al mismo tiempo que yo, creo que no escuchas lo que estoy diciendo”.

5. No se apresure en intentar arreglarlo

Muchos padres y cuidadores están acostumbrados a tratar de encontrar soluciones de inmediato cuando algo anda mal. Eso podría hacerlo sentir mejor a usted, pero puede que no beneficie a los niños. Solo intente escuchar y entender cuál es el problema.

Tal vez su hijo ni siquiera desea que usted resuelva el problema. Eso es algo que usted puede discutir con él después de escucharlo.

6. Haga una pausa

Es difícil permanecer tranquilo cuando los niños descargan su frustración con usted. Es apropiado que le diga a su hijo que usted necesita retirarse.

Puede decir algo como: “Me está costando controlarme y no gritar, y me parece que a ti también. Creo que ambos necesitamos hacer una pausa para calmarnos. Me voy a ir, pero regresaré cuando me sienta más tranquilo y pueda escucharte”. (Al actuar así también está dando el ejemplo de autocontrol y autoconocimiento).

7. Haga preguntas abiertas

Una pregunta abierta es aquella que no puede ser contestada usando solo una palabra o frase. Usarlas es empático porque permite que los niños digan lo que están pensando, sin sentir que usted ya tiene una opinión de la situación.

Por ejemplo, preguntar: “¿Tuviste algún problema hoy?” invita a conversar más que decir: “Parece que tuviste un mal día en la escuela?”. También ayuda a que explore el problema y las soluciones con más profundidad.

8. Escuche activamente

La empatía requiere escuchar activamente. Eso significa poner toda su atención y escuchar tanto las palabras como el tono de voz. Cuando escucha activamente, usted reflexiona y dice con sus propias palabras lo que cree que su hijo dijo.

Luego que su hijo dice algo, pregunte: “¿Es esto lo que estás diciéndome?” y a continuación repita lo que usted cree que escuchó. Eso permite que los niños corrijan cualquier malentendido. Además demuestra respeto por sus sentimientos y su opinión.

9. Valide los sentimientos de su hijo

Cuando usted responde con empatía, le muestra a los niños que tienen derecho a sentirse como se sienten. Puede que usted no esté de acuerdo con sus decisiones. Incluso puede pensar que la reacción de su hijo es exagerada. En cualquier caso es importante reconocer que sus sentimientos son reales. Usted puede no estar de acuerdo con algo que su hijo dijo o hizo, pero los sentimientos no son "correctos" o "incorrectos".

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    Acerca del autor

    Acerca del autor

    Amanda Morin es la directora de liderazgo intelectual en Understood y la autora de “The Everything Parent’s Guide to Special Education.” Fue maestra y especialista en intervención temprana durante más de una década.

    Revisado por

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    Donald Deshler (PhD) es profesor en School of Education y fue director de Center for Research on Learning en University of Kansas (UKCRL).