Cómo explico la relación entre el TDAH y las dificultades del funcionamiento ejecutivo

PorThomas E. Brown (PhD)

How I Explain the Relationship Between ADHD and Executive Functioning, woman working

Por décadas, el TDAH fue considerado como un problema de conducta en niños varones. Se creía que los niños con TDAH eran simplemente hiperactivos, que no prestaban atención cuando se les hablaba y que frustraban a sus maestros y sus padres. 

Gracias a las investigaciones ahora sabemos que el TDAH es igual de común en niñas que en niños. Con frecuencia persiste hasta la adolescencia y la edad adulta. Y muchas personas con TDAH nunca han tenido problemas de conducta significativos. De hecho, el principal desafío para la mayoría de las personas con TDAH es la atención. 

Nuestra comprensión sobre la atención también ha evolucionado. No se refiere solamente a escuchar cuando alguien nos está hablando. La atención y la concentración se refieren al sistema de control del cerebro: su “funcionamiento ejecutivo”. Por lo tanto, cuando las personas con TDAH tienen dificultad para enfocarse, se trata de un problema con el funcionamiento ejecutivo

El significado real de estar enfocado

Concentrarse en una tarea es un proceso complejo. No se trata solamente de permanecer quieto y dirigir toda la atención hacia algo en particular, como el “enfoque de una cámara”. Es más parecido a la “concentración mientras conducimos”.

Cuando nos concentramos en conducir un auto, no solo fijamos nuestra mirada en el auto que tenemos enfrente. También vemos el semáforo que está más adelante y revisamos nuestro espejo retrovisor y los laterales. 

Al conducir, cambiamos continuamente nuestro foco de atención, ignorando algunas cosas y reteniendo otras brevemente en la mente. Nos adaptamos con rapidez a situaciones nuevas, como un perro que atraviesa inesperadamente la calle. Todo esto mientras recordamos nuestro destino y cómo llegar allí.

El proceso de enfocarse involucra muchas acciones de iniciar, detenerse y notar una cosa tras otra. Requiere que tengamos en mente lo que acabamos de ver o escuchar, e ignoremos muchas otras cosas que podrían distraernos. También implica manejar nuestras emociones para que podamos mantener la calma y no reaccionemos de manera exagerada a las frustraciones.

Todas ellas son habilidades ejecutivas

La conexión entre el TDAH y el funcionamiento ejecutivo

¿Cómo se relaciona todo esto con el TDAH? Las dificultades del funcionamiento ejecutivo son características distintivas en muchos niños con TDAH. Estas dificultades causan los comportamientos que a menudo asociamos con el TDAH. También explican por qué esas conductas a menudo continúan presentes más allá de la infancia.

Las habilidades ejecutivas se desarrollan con el tiempo. Los mecanismos cerebrales que las operan son algunas de las áreas del cerebro que se desarrollan más lentamente. El funcionamiento ejecutivo no madura en su totalidad sino hasta finales de la adolescencia, o cuando las personas tienen poco más de veinte años.

Algunas personas tardan más tiempo que otras en desarrollar sus habilidades ejecutivas. Quienes tienen TDAH pueden tardar un promedio de 3 a 5 años más que otras personas, y a veces más tiempo. Sin embargo, ese retraso no tiene nada que ver con la inteligencia.

A medida que se investiga más sobre el TDAH, nuestra comprensión aumenta. Muchos investigadores ahora están de acuerdo con que: “TDAH = deficiencia en el desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro”.

El TDAH es una condición de por vida, aunque algunas de las dificultades del funcionamiento ejecutivo pueden disminuir con el tiempo. No obstante, existen estrategias para mejorar las habilidades ejecutivas y tratar los síntomas del TDAH. 


Conozca más sobre las opciones para el tratamiento del TDAH. Averigüe sobre las posibles adaptaciones en el aula para las dificultades del funcionamiento ejecutivo. Descubra por qué los niños con TDAH pueden enfocarse bien en ciertas actividades, pero no pueden concentrarse en la mayoría de las otras.

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    Acerca del autor

    Thomas E. Brown (PhD) es psicólogo clínico y profesor asociado de psiquiatría en Keck School of Medicine de USC.