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7 cosas que deseo que las personas sepan sobre criar a un niño que tiene trastorno del procesamiento auditivo

Cuando mi hijo estaba en primer grado su maestra se quejó de que “no ponía atención” en clase. Dijo que no estaba escuchando. Para ella eso era un acto de insolencia.

Le expliqué que mi hijo tiene trastorno del procesamiento auditivo (APD, por sus siglas en inglés). Por lo general se porta muy bien, pero el salón de clases era demasiado caótico y ruidoso para él. Con todo el ruido de fondo, mi hijo simplemente no podía entender lo que ella le decía, sin importar qué tanto se esforzara.

Para las personas que no tienen APD, puede ser una situación desconcertante. Incluso mi esposo, que intenta entender, a menudo tiene problemas para ver el mundo desde la perspectiva de mi hijo.

He aprendido mucho de criar a un niño con APD. Y debido a que yo tengo APD, creo que soy la persona adecuada para explicarlo. Estas son algunas cosas que me gustaría que las personas entiendan sobre mí, mi hijo y el APD.

1. Mi hijo no está siendo insolente.

Con el APD, el cerebro no siempre procesa fácilmente las palabras habladas. Así que cuando mi hijo no le responde de inmediato o no entiende lo que le dice, no está siendo rebelde o irrespetuoso. Simplemente no entendió lo que usted dijo.

Mi hijo quiere entenderlo más que nada. Sin embargo, las personas como mi hijo y yo en ocasiones renunciamos a participar en conversaciones porque tememos que nos consideren groseros. Tristemente, es parte de vivir con APD.

2. La relación entre el APD y la audición puede ser confusa.

Tener APD no es lo mismo que tener problemas de audición. La audición de mi hijo es muy buena. De hecho, eso puede ser parte del problema.

Por ejemplo, la rasuradora eléctrica de mi esposo hace un sonido agudo e irritante. Al menos eso nos parece a mi hijo y a mí. Nadie más en nuestra familia parece escuchar el sonido del que nos quejamos.

Puede parecer contradictorio. Él escucha sonidos que nadie más escucha pero aún así parece no “escuchar” cuando alguien dice algo. Eso se debe a que el APD es una dificultad para procesar información, no un problema de audición.

3. Sonidos y ruidos que compiten dificultan entender.

Cuando le hablo a mi hijo, mi voz está compitiendo con miles de otros ruidos. Podría ser el sonido del aire acondicionado. O pisadas en el pasillo. O el zumbido de una luz fluorescente. Es por eso que no comienzo una conversación compleja con mi hijo en un lugar ruidoso o caótico.

Si usted tiene que hablar algo importante y hay mucho ruido, escriba su mensaje o mande por texto. Mejor aún, cuando necesite tener una conversación importante con él hable en un lugar tranquilo. También ayuda hablarle directamente y hacer contacto visual.

4. Decirle “pon mucha atención” o “escucha atentamente” no ayuda.

Algunas personas confunden el APD con el TDAH, pero no son lo mismo.

Sí, el APD puede incluir problemas con la atención. Después de todo, es difícil enfocarse si no entiende lo que se está diciendo a su alrededor.

Pero decirle a mi hijo que “ponga mucha atención” o que “escuche atentamente”, no ayuda cuando su cerebro está mezclando los sonidos que recibe. Es como si alguien le dijera que “escuche atentamente” otro idioma que usted casi no habla.

5. Parafrasear es mejor que repetir.

Cuando mi hijo responde “¿qué?” a algo que le dije, es tentador repetir exactamente lo que dije pero en voz más alta.

Pero lo que realmente necesita es que se lo diga de una manera diferente. Eso se debe a que ciertas frases y oraciones pueden ser más difíciles de procesar. Los sonidos puede que sean demasiado parecidos. Las combinaciones de palabras puede que sean demasiado complejas.

Parafrasear, no repetir las mismas palabras a mayor volumen, puede realmente ayudar. Cuando tengo problemas con mi APD he aprendido a decir: “¿Por favor puede repetir lo que dijo, pero con diferentes palabras?”.

6. Él quiere sentirse en libertad de pedir que se lo repita tantas veces como sea necesario.

A la mayoría de las personas no les gusta repetir lo mismo una y otra vez. Yo lo entiendo. Mi hijo también y por eso es que le cuesta pedirlo.

Pero si él sabe que usted está dispuesto a repetir y parafrasear algo varias veces, se sentirá más cómodo pidiéndolo. Es maravilloso cuando las personas están dispuestas a hacerlo por él o por mí. Lo apreciamos más de lo que se imagina.

7. Sentirse frustrado no es un problema, siempre y cuando intente entender.

Aunque tengo APD, en ocasiones me frustro con mi hijo. Pierdo la paciencia. Por lo que sé que otros también podrían perderla.

La primera maestra de mi hijo nunca intentó entender sus dificultades. Sin embargo, al final tuvimos suerte de que fuera reemplazada por otra maestra. La nueva maestra era maravillosa. La única diferencia entre ella y la primera maestra fue su disposición en tratar de entender el APD.

Las opiniones, puntos de vista, información y cualquier contenido en los blogs de Understood.org son responsabilidad únicamente del escritor del blog y no necesariamente reflejan los puntos de vista, valores, opiniones y creencias, ni están avaladas por Understood.

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