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7 maneras de ayudar niños sensibles a sabores y olores

Por Amanda Morin

Hay niños que pueden ser muy sensibles a los sabores y los olores, desde especias para cocinar y pastas de dientes con sabor a menta, hasta champús con fragancias. Estas son algunas maneras de ayudarlos en la casa.

1. Lleve un registro de las reacciones a la comida

Las reacciones de los niños a los alimentos pueden cambiar de un día para otro. Factores como si tuvieron un día difícil en la escuela o no durmieron lo suficiente, pueden afectar la reacción a los sabores y la habilidad para manejar sensaciones desagradables. Llevar un registro puede ayudar a determinar esos patrones y también a predecir áreas problemáticas.

2. Entender la conexión entre el gusto y el olfato

El sentido del gusto y del olfato están estrechamente relacionados. Las papilas gustativas pueden identificar sabores básicos como salado, dulce, amargo y agrio. Pero el sentido del olfato provee el resto de la información para reconocer el sabor. A eso se debe que el olor puede ser decisivo para los niños sensibles a los sabores.

3. Empiece con “probar un poco”

Es importante introducir nuevos sabores poco a poco. A veces los terapeutas ocupacionales empiezan haciendo que los niños se acerquen a la comida y la vean. Luego, la meta es lograr que se sientan cómodos manipulando la comida.

El siguiente gran paso es que “prueben un poco”, esencialmente una lamida rápida. Ayude a su hijo a progresar desde probar un poco hasta dejar que la comida permanezca en la lengua durante 10 segundos. Después, puede animarlo a que trague un bocado pequeño. Esto puede tardar semanas o meses, así que no lo apure.

4. Establezca y respete los límites

Establezca límites con los que todos estén de acuerdo. Si desea que su hijo “pruebe un poco”, no lo presione a que trague un bocado aunque le haya gustado. Si quiere que coma un bocado no les pida que coma más. Demostrarle que usted entiende que es difícil lo ayudará a sentirse más confiado.

5. Presente la comida de maneras nuevas

El gusto y las dificultades con la textura van de la mano, así que presentar la comida de una forma diferente puede ayudar. Por ejemplo, a su hijo puede que no le guste la sensación húmeda de las frutas. Pero podría no importarle el sabor si la textura es diferente.

En lugar de trozos de plátano fresco, ofrézcale frituras de plátano crujientes. En lugar de una manzana completa, ofrézcale aros de manzana deshidratada. Aprenda a través del ensayo y el error. Esas texturas y sabores puede que tampoco funcionen todo el tiempo.

6. Introduzca nuevos alimentos gradualmente

Pedir a su hijo que pruebe muchas comidas diferentes al mismo tiempo puede ser abrumador. Y tenga presente que puede tomar de 10 a 15 intentos antes de que los niños decidan si les gusta una nueva comida. Ponga atención a cómo responde su hijo. Si no le gusta un alimento, intente presentarlo de diferentes maneras antes de darse por vencido. Por ejemplo, pruebe con jugo de naranja en lugar de darle la naranja completa.

7. Establezca zonas “sin aromas”

¿Alguna vez ha olido algo tan intensamente que casi puede probarlo? Los niños con sensibilidades del gusto pueden tener menos tolerancia a los olores. Intente mantener las áreas donde come libre de ambientadores, perfumes y otros olores fuertes.

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