Cómo ayudar niños sensibles a sabores y olores

Hay niños que son muy sensibles a los sabores y olores. Esto puede crear problemas con las especias en los alimentos, las pastas de dientes con sabor a menta y los champús con fragancias, por ejemplo. Estas son algunas maneras de ayudar a los niños en la casa.

1. Lleve un registro de las reacciones a los alimentos

Las reacciones de los niños a los alimentos pueden cambiar de un día para otro. Cosas como haber tenido un día difícil en la escuela o no haber dormido lo suficiente pueden afectar su capacidad de lidiar sensaciones nuevas o desagradables. Llevar un registro puede ayudarlo a identificar patrones y predecir áreas problemáticas.

2. Entender la conexión entre el gusto y el olfato

El sentido del gusto y del olfato están estrechamente relacionados. Nuestras papilas gustativas pueden identificar sabores básicos como salado, dulce, amargo y agrio. Pero el sentido del olfato nos proporciona el resto de la información para identificar el sabor. Es por eso que el olfato puede ser decisivo para los niños con sensibilidad gustativa.

3. Promueva “bocados pequeños”

Es importante introducir los sabores nuevos poco a poco. Los terapeutas ocupacionales a veces empiezan por hacer que los niños se acerquen a la comida y la vean. Luego, la meta es lograr que se sientan cómodos manipulando la comida.

El siguiente paso es que le pasen la lengua al alimento. Luego ayúdelos a que dejen la comida en la lengua durante 10 segundos. A continuación, anímelos a tragar un pequeño bocado. Este proceso puede tardar semanas o incluso meses, así que no se apresure.

4. Establezca límites y cúmplalos

Establezca límites con los que todos estén de acuerdo. Si quiere que su hijo haga una “pequeña prueba”, no lo presione a tragar el bocado. Incluso si el sabor le gustó. Si quiere que su hijo coma un bocado, no lo presione a que trague otro. Demostrar que usted sabe que esto es difícil para su hijo ayudará a generar confianza.

5. Presente la comida de otras maneras

La sensibilidad al gusto y a las texturas suelen ir de la mano. Presentar la comida de una forma diferente puede ayudar.

Por ejemplo, a su hijo puede que no le guste la sensación húmeda de las frutas frescas. Sin embargo, puede que acepte las frutas deshidratadas como manzanas, ciruelas, etc. Vaya probando diferentes frutas secas a ver cuál funciona. ¡Puede que esas texturas y sabores tampoco las tolere todo el tiempo!

6. Introduzca alimentos nuevos de manera gradual

Pedir a su hijo que pruebe muchas comidas diferentes al mismo tiempo puede ser abrumador. Tenga en cuenta que es posible que los niños requieran de 10 a 15 intentos antes de decidir si les gusta un alimento nuevo. Preste atención a cómo responde su hijo. Si no le gusta un alimento, intente otras presentaciones antes de darse por vencido y intentar otro diferente. Por ejemplo, pruebe con un batido (licuado) de plátano en lugar de darle el plátano completo.

7. Establezca zonas “sin aromas”

¿Alguna vez ha olido algo tan intensamente que casi puede probarlo? Los niños sensibles a los sabores puede que tengan menos tolerancia a los aromas. Asegúrese de que no se huelan ambientadores, perfumes y otros olores fuertes en las áreas donde comen.

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