¿Por qué algunos niños no paran de hablar?

A muchos niños les encanta hablar, especialmente a los más pequeños. Si están emocionados por algo, pueden hablar sin parar hasta que alguien les diga que ya es suficiente. A medida que crecen, los niños generalmente se dan cuenta de esto por sí mismos. Notan que están hablando demasiado y se callan.

Ser conversador no siempre es algo negativo. Los niños conversadores pueden ser encantadores, divertidos e interesantes. Pero cuando su conversación es interminable o tiene lugar en el momento y el lugar equivocados, puede aburrir a las personas, sobre todo a otros niños.

Hay muchas razones por las que los niños hablan demasiado. Quizás solo se deba a que les apasiona un tema y quieran relatar todos los detalles. 

Los niños también pueden hablar sin parar cuando se sienten estresados. Tal vez no sepan cómo calmarse y entonces hablan y hablan. Los niños tímidos podrían sentir ansiedad en situaciones sociales. Pero en lugar de retraerse y quedarse callados, podrían hablar mucho.

Algunos niños tienen dificultades con las habilidades sociales en general. Les cuesta captar las señales sociales como el lenguaje corporal y las expresiones faciales. En consecuencia, no se dan cuenta de cómo reaccionan los demás cuando ellos están hablando. 

Los problemas de autocontrol también pueden ser un factor. Algunos niños son impulsivos y les cuesta frenarse. Puede que tengan dificultad para detenerse, aun cuando saben que están hablando demasiado.

Hablar sin parar no es solo acerca de la cantidad de tiempo que los niños conversan o cuánto tiempo hablan de lo mismo. También tiene que ver con cuándo y dónde hablan, y qué es lo que dicen.

Los niños que tienen dificultad para dejar de hablar podrían:

  • Hablar en momentos o lugares inapropiados.

  • Hablar al mismo tiempo que otras personas o interrumpirlas, por ejemplo al maestro.

  • Acaparar la conversación.

  • Ofender o molestar a las personas al decir lo primero que se les viene a la mente.

El hecho de que hablen sin parar puede generar muchos comentarios negativos. Otros niños podrían burlarse de ellos o rechazarlos. Y los adultos podrían pensar que son niños groseros y criticarlos.

Estos comportamientos pueden ser señales del TDAH. Si esto le preocupa, conozca cuáles son las señales específicas del TDAH.

El autocontrol es una habilidad compleja. De hecho, forma parte de un grupo de habilidades que permiten a los niños manejar sus pensamientos, acciones y emociones de tal manera que puedan hacer las cosas. (Los expertos la llaman la función ejecutiva).

Sin autocontrol, los niños pueden hablar sin parar o interrumpir constantemente. También podrían:

Conozca más acerca del autocontrol en los niños y por qué para algunos tienen dificultad para adquirirlo. 

Ayude a los niños a reconocer el problema y sugiérales qué decir cuando actúen de esa forma. Por ejemplo: “Te interrumpí. Lo siento. A veces me dejo llevar por mi entusiasmo”. Y después: “Qué ibas a decir?”.

Tenga en cuenta que recibir comentarios negativos puede perjudicar la autoestima de los niños. Mostrar empatía puede hacer una gran diferencia. Esto se aplica también a enseñar con empatía en el aula.

También ayuda elogiar a un niño de una manera que desarrolle su autoestima. Destaque si lograron contenerse y evitaron hablar en exceso. Mientras más específicos sean sus elogios, más motivado se sentirán los niños de seguir esforzándose.