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7 ideas para usar el sistema de consecuencias buenas y malas

Por Lexi Walters Wright

No es fácil mantener motivados a los niños. Un sistema de consecuencias puede ser justo el estímulo que su hijo necesita. Estas son algunas ideas para poner este sistema en marcha.

Entender las consecuencias buenas

Una consecuencia buena no es un soborno. Es algo que su hijo ha ganado por hacer de forma correcta lo que usted le pidió que haga. Trate de utilizar consecuencias tangibles e intangibles.

Consecuencias tangibles incluyen pegatinas o calcomanías, pequeños juguetes, golosinas, privilegios (como mirar televisión), elegir la comida para la cena o ganar puntos para obtener un regalo especial.

Consecuencias intangibles incluyen palabras de agradecimiento y reconocimiento: “Me gustó mucho cómo escuchaste hoy a Sara. Eres un buen amigo”. Tenga cuidado de no halagarlo en exceso. Los niños pueden darse cuenta de la diferencia entre un halago sincero y uno exagerado.

Deje que su hijo opine

Dar a su hijo la oportunidad de opinar acerca de la consecuencia que recibe, puede volverla más atractiva. Considere crear un “menú” de consecuencias buenas y malas. Si usted su hijo parece haber perdido la motivación después de un par de semanas, cambie la consecuencia, pero asegúrese de hablarlo antes con su hijo.

Sea específico

Algunos niños tienen problemas para entender el “porqué”, el “qué” y el “cuándo” de lo que usted le pide. Otros puede que sean muy distraídos o demasiado activos como para prestarle atención. Podría ser de ayuda conectar sus indicaciones con una consecuencia buena si cumple con la tarea.

Explique con claridad lo que espera. “Si quieres jugar en la mañana, necesitas desayunar, lavarte los dientes y estar vestido antes de las 8:00”. También puede reforzar las expectativas con una lista por escrito.

Repita con calma, y cuantas veces sea necesario, el acuerdo al que hayan llegado. Use las afirmaciones “cuando, entonces”: “Cuando termines de poner la mesa, entonces puedes ir a jugar”.

Entender las consecuencias malas

Las consecuencias malas no son castigos, aunque a veces los niños las sientan así. Son una buena manera de que su hijo sepa que hay resultados naturales en la vida. Este conocimiento puede ayudarlo a estructurar y organizar su comportamiento.

En la mayoría de los casos, una consecuencia mala debería incluir simplemente retener una consecuencia buena que había sido acordada. Por ejemplo, usted acordó que su hijo podía tener una conversación por video con su primo después de que leyera 20 minutos. Si no lo hizo, entonces no tendrá esa conversación por video.

Utilice las consecuencias apropiadamente

Cumpla la consecuencia tan pronto como vea que su hijo no ha completado una tarea a tiempo o de la manera en que acordaron. Cuanto más tarde usted en aplicar la consecuencia mala por no haber cumplido con la tarea, menos probable será que su hijo conecte su conducta con la consecuencia negativa.

No se sobrepase. Tal vez quiera quitar todos los privilegios de su hijo por una semana entera, pero las consecuencias muy largas pueden perder su poder y significado.

Evite ser demasiado crítico. Deje que la consecuencia mala haga su trabajo. Le recordará a su hijo lo que podría haber sido la consecuencia buena que se perdió.

Utilice también consecuencias positivas. Trate de “sorprender” a su hijo portándose bien. La atención positiva puede alentar que se repita su buen comportamiento.

Considere usar una tabla de comportamiento

Haga una tabla para organizar por escrito los comportamientos que le gustaría ver en su hijo:

  • En la parte superior de la tabla, anote los días de la semana. En el lado izquierdo de la tabla, haga una columna para anotar las conductas que le gustaría ver, como esperar su turno para hablar o prepararse en las mañanas para empezar sus actividades a tiempo.

  • Cada vez que su hijo muestre una conducta apropiada o complete una tarea, ponga una etiqueta adhesiva en el casillero del día que corresponda.

  • Para algunos niños las etiquetas adhesivas son una recompensa suficiente. Usted también puede probar usar estas etiquetas adhesivas, como si fueran “puntos” que luego su hijo puede intercambiar por juguetes, salidas o privilegios.

Sincronice los sistemas de la casa y la escuela

Considere hablar con el maestro de su hijo para crear un sistema que pueda utilizar en la casa y en la escuela. Sea lo más consistente posible con los dos sistemas de consecuencias (buenas y malas). Esto puede aumentar las posibilidades de éxito de su hijo.

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