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Estrés bueno versus estrés malo en niños

Por Jerome Schultz (PhD)

De un vistazo

  • No todo estrés es malo, también hay estrés positivo.

  • Los desafíos y temores constantes pueden generar estrés en los niños.

  • Recordar los logros pasados puede ayudar a su hijo a sentirse en control y más seguro de sí mismo.

Cuando alguien dice que está estresado, por lo general no es algo positivo. Pero el estrés no siempre es malo, también existe el estrés bueno que puede ayudar a los niños a enfrentar desafíos, resolver problemas y desarrollar confianza en sí mismos.

Conozca la diferencia entre el estrés bueno y el malo, y cómo cada uno puede afectar a su hijo.

Tipos de estrés: bueno, tolerable y malo

La naturaleza nos dio la habilidad de reconocer el peligro y responder a él. Nuestros cuerpos y cerebros se preparan para luchar o huir cuando enfrentamos situaciones peligrosas. Pero evitamos permanecer mucho tiempo en ese estado. Queremos sentirnos a salvo lo antes posible.

Nota: Este video de Youtube tiene subtítulos en español. Comience a reproducir el video. En la parte inferior de la pantalla vaya a “Settings”, seleccione “Subtitles“ y haga clic en la opción “Español” . Ahora podrá reproducir el video con subtítulos en español. Asegúrese que la función “CC” esté activa.

La capacidad de nuestro cuerpo para manejar el estrés nos ayuda a hacer eso. Nuestro sistema de respuesta al estrés prepara a nuestro cerebro y cuerpo para resolver problemas. Y cuando lo hacemos, nuestro cerebro “se siente bien” y recuerda nuestros logros.

El estrés bueno ocurre cuando enfrentamos una situación que creemos que podemos manejar o controlar. Este es un ejemplo:

Una niña está manejando su bicicleta con una sola mano mientras baja una colina. Cuando ve un bache en el camino siente estrés e instintivamente coloca la otra mano en el manubrio.

En menos de un segundo, su cerebro le dice a su corazón que bombee sangre hacia sus piernas, su visión mejora un poco porque sus pupilas se dilatan para que entre más luz y esté lista para la acción evasiva. Esquiva el bache y continúa sin incidentes el resto del camino.

En este caso, ella resolvió rápidamente la situación de peligro sin problema. El estrés bueno la ayudó a superar el desafío porque confió en que podía hacerlo.

Al cerebro le gusta el éxito y almacena el recuerdo de ese evento. La próxima vez que esta niña enfrente una situación peligrosa, este recuerdo positivo la ayudará a enfrentarlo. El estrés bueno nos fortalece y nos prepara para afrontar nuevos retos.

Sin embargo, en breve la niña enfrenta un nuevo peligro. Repentinamente empieza a llover muy fuerte y se forman grandes charcos en el camino. Agarra con fuerza el manubrio. En esta ocasión siente un nivel de estrés mayor porque el peligro aumentó y dura más tiempo. Aun así, confía en que llegará a casa a salvo.

¿A qué se debe? Ella ha estado en situaciones como esta y ha salido airosa. Sabe que puede hacerlo de nuevo y se siente confiada. Está experimentando un estrés tolerable. La próxima vez que enfrente un problema parecido, es más probable que esté lista para afrontarlo.

Pero ahora la situación cambia de nuevo: para peor. Llueve más fuerte. Caen rayos, no ve bien y toma el camino equivocado. Nunca había manejado su bicicleta en tan malas condiciones, y por lo tanto no tiene la experiencia de haberlo resuelto. No se siente capaz, ni a salvo. De hecho, está aterrorizada.

Este es un estrés malo y es tóxico. Ocurre cuando nos encontramos en una situación amenazante que persiste, y creemos que no podemos superarla.

El estrés malo debilita la confianza en nosotros mismos y nos hace cuestionar nuestra capacidad. Al llegar a ese punto, la niña deja caer su bicicleta en el lodo y corre hacia su casa tan rápido como puede.

Cómo el estrés malo afecta a los niños con dificultades en la escuela

Es común que los niños enfrenten retos constantes que no pueden resolver rápidamente. Ese es el caso de los niños que tienen dificultades en la escuela y no cuentan con el apoyo adecuado. Su temor a fracasar persiste y los pone en riesgo de experimentar un estrés malo.

Imagine un estudiante de bachillerato que tiene dificultad en matemáticas. Se le exige cursar química este año. Sin embargo, dadas sus dificultades con las matemáticas, siente que no será capaz.

Al enfrentar este “peligro” constante, experimenta un estado de estrés crónico. En lugar de decir: “sé que puedo” o “creo que puedo”, dice: “es imposible que pueda”.

Este tipo de situación puede desencadenar una reacción de temor que activa todo tipo de alarmas de supervivencia en el cerebro. Aparece el miedo, se siente abrumado e intenta escapar. Como la chica que abandonó su bicicleta en el lodo, este estudiante de matemáticas se bloquea en clase, deja de hacer su tarea y no pide ayuda.

Sin embargo, no tiene necesariamente que ser así.

Cómo pasar del estrés malo al bueno

Puede ser emocionante cuando los niños creen que pueden manejar una tarea difícil. Considere la lectura, por ejemplo. Un nuevo libro puede parecer una aventura, puede que encuentren palabras nuevas o que el libro sea más largo de lo común. Los lectores que se sienten seguros ven estos factores estresantes como retos que lograrán superar.

Pero ¿qué sucede con los estudiantes que tienen dificultad para leer y tienen que cursar la asignatura “Grandes novelistas”? Saben que probablemente será un camino largo y lleno de obstáculos.

Eso no necesariamente significa que sentirán mucho estrés. El nivel de estrés dependerá de las experiencias pasadas.

¿Cómo puede ayudar a su hijo a vencer el estrés que le causa la escuela? Un experto sugiere “reforzar las aptitudes”. Averigüe cómo.

Si los niños han tenido apoyo y superaron desafíos similares, podrían experimentar un estrés tolerable en lugar de un estrés malo y pensar: “he hecho bien esto antes y puedo hacerlo de nuevo”.

Estos niños saben por experiencia que pueden pedir ayuda al maestro del centro de aprendizaje. Es posible que puedan usar audiolibros o incluso ver versiones en video de los libros.

Al haber tenido apoyos que los ayudaron a superar retos similares, se sienten seguros de que podrán aprobar ese curso y aprender mucho. Tal vez hasta lo disfruten. Si lo logran, su éxito los acompañará en el siguiente reto.

Cuando los niños tienen apoyo y aprenden cómo ayudarse ellos mismos, están mejor preparados para manejar los desafíos. Mientras más logros tengan, más confiados y en control se sienten. Los niños que se sienten exitosos no experimentan estrés malo.

Estas son algunas cosas que usted puede hacer para ayudar a su hijo a sentirse exitoso y evitar el estrés malo:

  • Ayude a su hijo a completar una hoja con actividades de autoconsciencia. Conocerse a sí mismo puede ayudar a ver los “baches” en el camino y estar listo para esquivarlos. Si los niños pueden describir sus desafíos, también pueden decir lo que han aprendido a hacer para salir adelante.

  • Conozca los factores de estrés que suelen enfrentar los niños que tienen dificultades en la escuela. Saber dónde y cómo está teniendo problemas su hijo puede ayudarlo a anticipar los desafíos y desarrollar estrategias para manejarlos.

  • Conozca en las diferencias entre ansiedad y estrés. El estrés crónico puede generar ansiedad. Reconozca los signos de ansiedad, y no dude en comunicarse con el médico de su hijo si hay algo que lo preocupa.

Además puede descargar notas para la lonchera que fortalezcan la confianza de su hijo en sí mismo, y aprender cómo dar elogios que mejoren la autoestima. Los niños que se sienten seguros de sí mismos no se sienten ansiosos por la tarea escolar. Se sienten listos para hacerla y dicen: “¡adelante!”.

Puntos clave

  • Mientras más apoyo tengan los niños, más capaces se sienten de manejar los desafíos.

  • El estrés malo ocurre cuando los niños piensan que no pueden resolver un problema y triunfar.

  • Los logros generan más logros y hacen sentir a los niños en control.

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