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Cómo ayudar a su hijo de escuela media o bachillerato a controlar su sobreexcitación

Por Amanda Morin

De un vistazo

  • Si su hijo es un adolescente o un preadolescente, usted no siempre estará cerca para ayudarlo cuando se sobreexite.

  • Es importante que los adolescentes y preadolescentes aprendan a controlar y manejar la sobreexitación por sí mismos.

  • Puede ayudar a su adolescente o preadolescente a solucionar de antemano situaciones que podrían sobreexcitarlo.

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Chicos con algunas dificultades de aprendizaje y de atención, como , pueden ser más propensos a sobreexcitarse. Esta tendencia no desaparece automáticamente con la edad. Y de hecho, en la pubertad, la sobreexcitación puede conducir a conductas peligrosas y problemas con amigos y adultos en su vida.

Si su hijo preadolescente o adolescente tiende a la sobreexcitación, es probable que ambos hayan sido conscientes de ello a lo largo de los años. Sin embargo, conforme se vuelve más independiente, es menos probable que usted esté presente para intervenir. Él tendrá que comenzar a tomar el control y manejar esas reacciones extremas.

Una manera de animarlo es dejar claro cuál es la recompensa para él. Entender los beneficios del autocontrol podría hacer que se interese más en examinar y trabajar en su conducta. Aquí se presentan tres situaciones comunes que pueden llevar a la sobreexcitación, y cómo manejarlas con su hijo.

Maestros múltiples, expectativas múltiples

En la escuela media y el bachillerato, tener varios maestros con diferentes estilos de enseñanza puede ser complicado. También puede ser difícil tratar de lograr la organización y concentración necesaria en todas las clases.

Qué puede pasar: Su hijo puede sentirse abrumado y culpar a sus maestros de ello. Puede que tenga crisis emocionales inesperadas.

Qué puede hacer: Anímelo a que observe su comportamiento de forma cotidiana para identificar señales de que se siente abrumado o está reaccionando inapropiadamente. Explíquele que si observa esas señales usted puede trabajar con él para mejorar la situación. Discutan quién puede proveerle apoyo emocional en la escuela.

Equipos de deporte

El entusiasmo de ser parte de un equipo y competir puede provocar conductas extremas que los compañeros y el entrenador no entenderán ni aprobarán.

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Qué puede pasar: El entusiasmo de su hijo puede obstaculizar que recuerde las reglas o jugadas que el equipo ha practicado. Puede que no pase la pelota o presuma de su destreza. También podría suceder que choque con sus compañeros debido a su energía física extrema.

Qué puede hacer: Déjele saber que poner atención de manera consistente a sus compañeros y al entrenador tiene su recompensa: ser un jugador valorado por el equipo. Discutan cómo reconocer las señales físicas de cuando está sobreexcitado. También puede enseñarle a hablar consigo mismo: “Sí, Sergio debió haberme pasado la pelota, pero de cualquier manera anotamos, así que no pasa nada”.

Juegos de video y redes sociales

Para muchos adolescentes y preadolescentes los juegos y las redes sociales son una parte importante en sus vidas. Su hijo puede ser fantástico para los juegos y para tuitear y hacer publicaciones, pero puede que no sea tan bueno para entender las reglas de las redes sociales.

Qué puede pasar (juegos de video): Otros chicos puede que disfruten los juegos de video pero no tan intensamente como su hijo. Él podría reaccionar de manera extrema a una broma sobre su carácter aburrido o podría discutir con otro chico que está jugando y tener dificultad para aceptar cuando pierde.

Qué puede pasar (redes sociales): Otros chicos no están tan interesados en Facebook, Tumblr y Twitter como su hijo. Y puede ser que no entienda que un giro de ojos y decir “sí, seguro lo retuitearé” es una reacción sarcástica a su insistencia. Él podría tratar de “amigos” a chicos que pertenecen a grupos muy sofisticados o terminar haciendo comentarios raros o inapropiados, virtualmente o en persona.

Qué puede hacer: Es difícil prepararse para esas situaciones, ya que los adolescentes o preadolescentes no están tan dispuestos como los chicos más jóvenes a jugar a los roles en situaciones sociales. Si sabe de algún amigo de su hijo que pueda actuar como “guía social”, anímelo a practicar con ese amigo lo apropiado y lo inapropiado socialmente.

También puede ofrecerse para “diseccionar” las interacciones sociales sin criticarlas o juzgarlas, y así ayudarlo a entender las señales que él no percibió.

Hablar de los detonadores potenciales puede ayudar a su hijo a enfrentar algunos de los retos sociales en la escuela media y el bachillerato. Encontrará más sugerencias para enfrentar los retos cotidianos en Entrenamiento para padres.

Puntos clave

  • Algunas clases de sobreexcitación pueden provocar que compañeros de clase y amigos de su hijo se distancien de él.

  • Si los beneficios de controlar la sobreexcitación están claros para su hijo adolescente o preadolescente, es más probable que él intente mejorar.

  • En algunos casos podría ser de ayuda si otro adolescente o preadolescente enseña a su hijo las reglas sociales y las practican juntos.

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