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Cómo recobramos nuestro poder de padres después de años de no haber sabido manejar las crisis

Hace aproximadamente diez años, cuando nuestro hijo era muy pequeño, nuestra vida familiar era una lucha diaria. Él tenía crisis largas y ruidosas y no sabíamos qué estaba ocurriendo exactamente (más tarde nos enteramos de sus dificultades de procesamiento sensorial y su sobrecarga sensorial).

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En ocasiones las crisis no parecían ser desencadenadas por algo en particular, como cuando empezaba a gritar en las noches al sentirse cansado.

Estas crisis no eran simples rabietas, sino algo más. Él no estaba tratando de salirse con la suya, porque no había nada que conseguir. Él solo parecía fuera de control y verlo así era desgarrador, frustrante y agotador.

Qué era lo que hacíamos

En ese entonces, el caos en nuestra familia era tal que a menudo hacíamos lo que fuera necesario para detener las crisis. En ocasiones recurríamos a los “sobornos” y a otras distracciones para tranquilizarlo. Hicimos cosas como comprarle trenes de juguete si no tenía una crisis en todo el día, esperando que eso lo ayudaría a autorregularse un poco más. Y cada vez que lo hacíamos, nos cuestionábamos si habíamos actuado bien.

Lo cierto es que incluso entonces sabíamos que esas decisiones no eran las mejores. Creíamos que podíamos ser mejores padres.También pensábamos que íbamos en contra de nuestra filosofía de crianza. Pero no sabíamos qué otra cosa hacer.

Nos sentíamos incapaces, como si todo el tiempo estuviéramos caminando de puntillas. Cuando nuestro hijo tenía una crisis en público que no podíamos manejar, sentíamos la mirada enjuiciadora de los demás.

En general nos sentíamos solos, como si ningún otro padre supiera por lo que estábamos pasando.

Qué hubiera querido saber antes: No renuncies a tu poder de padre

A medida que nuestro hijo iba creciendo y se volvía más capaz de controlarse, nos dimos cuenta que algunas de las cosas que hacíamos para evitar una crisis se habían convertido en un hábito, y no necesariamente uno bueno.

Nuestras maniobras se habían convertido en algo a lo que él se había acostumbrado. Era como si hubiéramos creado una situación donde las cosas siempre tenían que ser de la misma manera o de lo contrario él tenía más crisis.

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También nos dimos cuenta de que nuestro hijo tenía mucho poder en nuestra familia, y en ocasiones lo utilizaba en su ventaja. Él pensaba que podía dar su opinión en todo y que representaba una figura de autoridad en nuestra casa. De hecho, no mostraba respeto a ninguna figura de autoridad adulta.

Esta infeliz situación solo confirmó lo que ya sabíamos: que estábamos actuando de manera equivocada y estábamos arrepentidos.

Decidimos que había llegado el momento de recuperar el poder en la relación con nuestro hijo. Fue difícil cambiar y convertirnos en padres con autoridad, y criarlo de una manera en la que él pudiera crecer y convertirse en una persona más resiliente. Pero lo logramos.

En primer lugar, implementamos reglas que tenían consecuencias si no las cumplía. Una de las reglas es que no puede hablarnos irrespetuosamente. Si lo hace, se lo hacemos saber para que deje de hacerlo. Si continúa siendo grosero con nosotros, le prohibimos el acceso a Internet.

También empezamos a darle una respuesta tajante si cuestionaba la lógica de nuestras decisiones como padres. Simplemente le decíamos,“no estamos obligados a darte una explicación”.

Las cosas han vuelto a su curso desde hace tiempo. No obstante, en ocasiones nos preguntamos, qué tan diferente sería nuestro hijo si en el pasado hubiéramos tomado decisiones diferentes. ¿Él sería mejor ahora si no hubiéramos cedido con tanta frecuencia? O, ¿detener sus crisis era lo que en realidad él necesitaba en ese momento? No lo sé.

Lo que sí sé es que ahora estamos en un mejor lugar como padres. Hemos aprendido a identificar en qué situaciones nuestro hijo tiene el control y en cuáles no lo tiene. Hemos aprendido cuándo intervenir y cuándo él tiene que hacerse cargo por sí solo. Y cuando miramos hacia atrás, no nos detenemos en nuestros errores, sino que seguimos avanzando.

¿Alguna vez se ha cuestionado sus decisiones con respecto a la crianza de su hijo? Escuche hablar a una experta sobre esa situación tan común, y la importancia de seguir adelante.

Nota: Este video de Youtube tiene subtítulos en español. Comience a reproducir el video. En la parte inferior de la pantalla vaya a “Settings”, seleccione “Subtitles“ y haga clic en la opción “Español” . Ahora podrá reproducir el video con subtítulos en español. Asegúrese que la función “CC” esté activa.

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