5 habilidades que mi hijo adquirió durante el aprendizaje virtual

Este año escolar ha sido transformador, para decirlo de algún modo.

Todo iba muy bien al principio del año escolar, casi no hubo contratiempos con los estudios de mis hijas. Jiselle tiene seis años y empezó el kínder virtual en septiembre. Ella tiene un IEP por tener dificultades con el habla. Mi hijo menor, Jiavanni, empezó el preescolar.

Yo podía trabajar desde la casa, lo cual era una gran ayuda para todos. Pero por mucho que les enseñara sus lecciones e interactuara con ellos, no podía sustituir a sus compañeros de clase.

Me dio mucho gusto saber que el maestro que habían asignado a la clase de Jiselle era un hombre negro. También la junta directiva de la escuela está compuesta por personas negras, y eso es importante para mí. A medida que transcurría el año escolar vi a los maestros esforzarse, no solo para que los estudiantes progresaran, sino también para que sus familias prosperaran. Tenía plena confianza en que la escuela estaba haciendo todo lo posible por sus estudiantes, lo cual era un gran alivio para mí.

Pero a pesar de que me sentía tranquila, el aprendizaje virtual era algo nuevo para todos. Aunque Jiselle estaba ansiosa por participar, yo sabía que esta nueva normalidad traería consigo desafíos. Ahora estamos en la segunda mitad del año escolar y me maravilla el impacto que ha tenido el aprendizaje a distancia en el desarrollo de Jiselle, tanto a nivel personal como en sus estudios.

Estas son las cinco habilidades que mejoraron gracias a la enseñanza virtual:

1. Independencia

Jiselle es mucho más independiente que antes gracias a la enseñanza virtual. Empezó a ocuparse de su rutina matutina con muy poca ayuda de mi parte. Comenzó a escoger su ropa, a organizar sus útiles escolares y a iniciar la sesión de clases en línea. Algunos días incluso preparaba su almuerzo. Me impresionó que ya casi prescindía de mi ayuda.

2. Comunicación

Mi hija que antes era una niña muy reservada, ahora tiene una vida social muy activa. Jiselle empezó a interactuar en línea con sus compañeros cada vez que podía. Hablaban de cualquier cosa e incluso encontraron una manera de jugar al escondite virtualmente. Admito que era una actividad de lo más más adorable e inesperada, pero me hizo anhelar que pudieran volver al aprendizaje en persona.

3. Confianza

La enseñanza virtual ha ayudado a Jiselle a expresar su opinión. Un día le explicó a un maestro suplente que no quería ponerse de pie al escuchar el himno nacional hasta que todas las personas "recibiéramos el mismo trato". En otra ocasión, confrontó a un compañero porque era su turno de hablar. Estos momentos me han hecho sentir muy orgullosa de mi hija.

4. Liderazgo

Siempre bromeaba con mi hija por sus capacidades de liderazgo sin ser mandona. Este año hemos visto cómo esas capacidades se desarrollaron. A Jiselle le encanta guiar a sus compañeros en las lecciones o llamarles la atención cuando se portan mal en clase. Si ella tiene que seguir las reglas, todos tienen que seguirlas también.

5. Empatía

Jiselle siempre ha sido amable con los demás. Este año nos demostró que entiende a las personas y sus circunstancias particulares. Por ejemplo, se dio cuenta de que una de sus compañeras casi nunca tenía lápices o papel. Así que un día nos preguntó si podíamos llevarle algunos materiales escolares a su casa.

Un día que su maestro estaba teniendo un mal día, me pidió que le hiciéramos una cesta para darle ánimo. A pesar de que no estamos teniendo interacciones personales, Jiselle fue capaz de darse cuenta de los sentimientos y necesidades de los demás.

A menudo me pregunto si el progreso hubiera sido el mismo si Jiselle hubiera empezado las clases presenciales. Sea como sea, estoy orgullosa de mi hija, me enorgullece su crecimiento personal y me alegro de haberle dado una oportunidad al aprendizaje virtual.

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