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¿Por qué mi hijo está tan enojado?

Por Bob Cunningham, EdM

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Take N.O.T.E.

A simple, step-by-step tool to help you figure out if the struggles you’re seeing might be signs of a learning and thinking difference

Mi hijo de cuarto grado siempre está enojado. Si le pregunto por la tarea escolar o los quehaceres de la casa, o incluso si le menciono lo que hay para cenar, me grita. ¿Por qué tanta ira? ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Todos nos enojamos de vez en cuando, incluso los niños. Es natural que nos enfademos cuando estamos frustrados, decepcionados, o cuando la vida nos parece injusta. No obstante, cada vez que su hijo se enfada puede que sienta que hay que tratarlo con pinzas. Usted quiere saber qué está ocurriendo.

Cuando los niños son pequeños, pueden sentirse frustrados y reaccionar con enojo porque no pueden comunicar sus necesidades. También suelen actuar sin pensar. Esto puede resultar en ataques de ira y juguetes rotos.

Sin embargo, la mayoría de los niños aprenden a comunicar sus necesidades una vez que comienzan la escuela. Adquieren autocontrol y se vuelven más tranquilos. Pero algunos niños siguen teniendo ataques de ira durante la primaria y después.

Los niños más grandes (como su hijo de cuarto grado) pueden sentirse enfadados porque hay cosas que les resultan difíciles. El cuarto grado es un periodo especialmente difícil para muchos. Por ejemplo, los niños que tienen problemas en la escuela se frustran cuando no logran algo, a pesar de que se han esforzado. Pueden sentir que están decepcionando a su familia y a sus maestros.

Meterse en problemas todo el tiempo también puede irritar a los niños. O puede ser que se sientan mal porque no tienen amigos o se burlan de ellos. Con el tiempo, estos sentimientos negativos pueden convertirse en enojo.

También entra en juego el sentido de la justicia cuando los niños se sienten engañados o maltratados. Pueden pensar que es injusto que ellos tengan dificultades, mientras que otros no.

Las relaciones con hermanos podrían empeorar la situación. Si un niño pareciera que recibe más atención en la familia o que tiene menos dificultades, el otro podría enojarse.

A veces intervienen otros factores. Los expertos dicen que los niños con TDAH suelen ser propensos a enojarse. Lo mismo ocurre con los niños que son ansiosos o han tenido algún trauma. Algunos niños tienen problemas emocionales severos, que pueden aparecer a una edad temprana.

¿Qué puede hacer ante al enojo de su hijo? Empiece por buscar patrones. Si su hijo se molesta cada vez que usted le pregunta por la tarea, podría tener algo que ver con los deberes escolares. Si sucede a la hora de cenar, puede que su hijo tenga hambre. Este registro de frustración lo ayudará a descubrir qué está sucediendo.

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