Sugerencias para que usted y su hijo hagan una pausa

Los berrinches y las crisis pueden ser agobiantes tanto para los niños como para los padres. Hacer una pausa permite que ambos tengan tiempo para calmarse.

Por Andrew Kahn (PsyD)

Actualizado el 28 de noviembre de 2023

Cuando las emociones están a flor de piel, hacer una pausa les da a los niños y a los padres la oportunidad de reflexionar y calmarse. No es un castigo para los niños y no es unilateral. Es un descanso breve para todos como el que existe en algunos deportes.

Planificarlo con anticipación puede ayudar a padres e hijos a utilizar esta estrategia con éxito. Además, puede ser muy beneficioso practicarla cuando ambos están relajados.

Siga estas cinco sugerencias para poner en práctica esta estrategia con su hijo.

1. Elegir con anticipación lugares para calmarse

Decida de antemano a qué lugar se irá cada uno durante la pausa. ¿A nuestras habitaciones? ¿A sillas específicas de nuestra sala de estar? Elaborar un plan cuando ambos estén tranquilos los puede ayudar a seguirlo estén agitados.

Piense en ideas con su hijo. Tenga en cuenta que es posible que algunos niños quieran estar cerca de sus padres cuando están molestos.

Si le preocupan las autolesiones o cualquier otra conducta dañina, escoja lugares para calmarse que le permitan vigilar a su hijo.

2. Establecer en cuánto tiempo volverán a reunirse

Usted puede decir tranquilamente: “Vamos a nuestros lugares para calmarnos. Iré a ver cómo te sientes en cinco minutos”.

Es importante que deje claro cuánto tiempo estarán separados. Usted quiere que su hijo utilice esa pausa para calmarse, en lugar de que lo interprete como un abandono.

En el caso de niños de 8 años o menores, limite la pausa a entre tres y cinco minutos. En el caso de niños mayores y adolescentes, cinco a diez minutos puede ser un tiempo apropiado. Usted puede ajustar el tiempo en función de lo que necesite su hijo.

3. Sugerir maneras de utilizar el tiempo separados 

Anime a su hijo a elegir una actividad tranquilizante, como realizar varias respiraciones profundas. Recuerde a su hijo que el objetivo de esa pausa mutua facilitar que ambos se calmen.

Una vez terminada la pausa, está bien si su hijo parece triste. Pero si su hijo continua agitado o actúa de manera irrespetuosa, vuelva a programar otra pausa hasta que se calme.

4. Evitar los enfrentamientos

Si su hijo se niega a ir a su lugar para calmarse, usted puede ir al suyo. Darse la oportunidad de calmarse puede ayudar a que las cosas no empeoren.

Recuerde priorizar la seguridad de su hijo. Si le preocupa que se haga daño, vaya a un lugar para calmarse que le permita vigilar a su hijo.

5. Practicar “simulacros” de pausa

Cuanto más practique las pausas cuando ambos están tranquilos, más fácil será utilizar esta estrategia cuando usted y su hijo estén ofuscados.

También es importante promover que los niños hagan pausas por su cuenta cuando sientan que se están empezando a enojar o cuando necesitan relajarse. Recuérdeles que una vez que se hayan calmado, deben abordar la situación en la que estaban antes de la pausa.

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