Qué significa para mi “no ser buena en matemáticas”

Por The Understood Team

“Yo no soy buena en matemáticas”.

La mayoría de nosotros hemos escuchado a alguien decir esto. Con frecuencia se dice como broma o para provocar una buena carcajada. Otras veces, podría decirse sin rodeos.

Una cosa es segura, la frase se menciona con mucha frecuencia. Y la mayoría de las personas probablemente no piensan lo que podría significar para alguien como yo.

Yo tengo discalculia, una dificultad de aprendizaje que me dificulta entender números y conceptos matemáticos. La discalculia me afecta de muchas formas. Por ejemplo, cuando voy a pagar mis compras, batallo con el cambio. También tengo dificultad para decir la hora y estimar distancias. ¿Cálculos mentales? Olvídelo. La calculadora es mi mejor amiga.

Existen millones de personas como yo que tienen esta misma dificultad de aprendizaje. He leído que ahora los investigadores creen que la discalculia puede ser casi tan común como la , la dificultad de aprendizaje mejor conocida.

Debido a mi discalculia, cuando escucho a alguien decir, “no soy buena en matemáticas” siento vergüenza. Supongo que es porque durante toda mi vida intenté ser “buena en matemáticas”, pero no ha sido fácil. O quizás porque siento que están trivializando algo con lo que yo tengo problemas.

Lo que lo hace aún más difícil es que muchas personas ni siquiera saben que es una relacionada con las matemáticas.

Un ejemplo reciente: Este verano, fui a una conferencia en Washington, D.C. para abogar por los niños que tienen dificultades de aprendizaje y de atención. Al empezar el evento estaba sentada con otros estudiantes en una mesa, preparándome para hacer una actividad de arte en grupo. Yo era la única estudiante en la mesa con discalculia.

Mientras hacía la actividad comencé a hablar con otro estudiante sentado al lado mío. Él me preguntó si tenía una dificultad de aprendizaje y le dije que tenía discalculia. Estaba desconcertado y me dijo que no sabía lo que era la discalculia.

Yo estaba sorprendida porque ¡estábamos en una conferencia sobre dificultades de aprendizaje!

En su favor diré que quiso saber más. Y no lo culpo. Mucha gente no conoce la discalculia.

De hecho, yo pasé años sin saber cómo describir porqué no entendía los números. Me preguntaba qué estaba mal y qué podía hacer de manera diferente. Después averigüé que había una explicación, y fue una gran revelación.

Una vez que supe el motivo de mis problemas, acepté mi discalculia. Esta aceptación de mi diferencia para aprender me hizo ser una mejor estudiante porque comencé a entender cómo aprendía mejor y qué apoyos necesito. Lo que más me ayudó fue cambiar mi actitud y recibir atención individual de mis tutores y maestros de matemáticas.

De alguna manera, quizás me convertí en la “persona buena en matemáticas” que siempre quise ser. Claro que tengo discalculia, pero sé que con la ayuda adecuada puedo salir bien en matemáticas. Después de todo, en bachillerato aprobé mi clase de estadística.

Así que la próxima vez que alguien diga: “no soy buena en matemáticas”, será el momento perfecto para preguntarle: “oiga, ¿usted ha escuchado sobre la discalculia?”. Cuando digan que no, será el momento perfecto para explicárselo.

Vea este video para aprender más sobre la experiencia de Savannah con la discalculia.

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