Cómo las dificultades de un hijo pueden afectar la relación de los padres

De un vistazo

  • Las dificultades de un hijo pueden afectar la relación de los padres.

  • Cuando los padres difieren en la manera de enfrentar la situación, esto puede generar tensión entre ellos.

  • Los problemas de un hijo pueden acercar a algunas parejas, a medida que aprenden a colaborar.

Satisfacer las necesidades de un hijo que piensa y aprende de manera diferente, por lo general significa que su relación de pareja pasa a segundo lugar. Tener menos tiempo para ustedes y diferentes opiniones sobre cómo ayudar a su hijo pueden crear mucha tensión. Entender cómo los problemas de su hijo los afectan como pareja puede ayudarlos a fortalecer su relación.

Cómo las dificultades de un hijo afectan a los padres

Sea cual sea el caso, la crianza es un trabajo difícil (pero gratificante). Criar un hijo con dificultades lo hace aún más complicado. Con frecuencia podría parecer:

  • Interminable. Los niños no pueden “apagar” sus problemas, por lo que usted nunca puede hacer una “pausa”.
  • Exigente. Estar atento a las dificultades de su hijo exige mucha energía, atención y organización.
  • ¡Impredecible! Lo que usted haga hoy para manejar la conducta de su hijo, podría no funcionar al día siguiente.
  • Agotador. Ir a las citas y seguir el ritmo a un hijo que quizá sea hiperactivo puede ser agotador, incluso si usted y su pareja comparten las responsabilidades de criar a su hijo. Es posible que ambos estén cansados.

Cuando los padres dedican gran parte de su energía a su hijo, no es de sorprender que haya menos energía disponible disponible para su relación de pareja. Además, muchas parejas difieren en cuanto a su postura acerca de las diferencias en la manera de pensar y aprender de su hijo. Esto puede causar fricciones en una relación.

Hay estudios que muestran que cuando la relación de pareja ya está en crisis, el estrés adicional de criar a un hijo que piensa y aprende de manera diferente puede causar que se separen. Por otro lado, una relación sólida se podría fortalecer más si ambos colaboran para satisfacer las necesidades de su hijo.

Estos son algunos de los desafíos más comunes que enfrentan las parejas cuando tienen un hijo que piensa y aprende de manera diferente.

Desafío de relación #1: Diferentes maneras de responder a la situación

Descubrir que su hijo tiene una diferencia en la manera de pensar o aprender puede ser devastador para los padres. Por lo general, pasan por un proceso de duelo que tiene seis etapas. La etapas incluyen la sorpresa, la negación, el enojo, la culpa, la aceptación y eventualmente la superación.

En una situación ideal, ambos padres viven ese proceso al mismo ritmo y se apoyan el uno al otro. Pero este no siempre es el caso.

Por ejemplo, si el padre acepta las dificultades de su hijo antes que la madre, esto podría hacer sentir a la madre sola y triste. Entretanto, el padre podría sentir resentimiento porque ya está pensando en el tratamiento y le parece que está solo. Esto complica el inicio de un proceso que será largo y continuo.

Desafío de relación #2: Uno de los padres asume el liderazgo

Por lo general, el cuidador principal del niño es quien nota primero las señales de una diferencia en la manera de pensar y aprender. Por lo tanto, ese padre podría asumir el liderazgo en cuanto a que el niño sea evaluado.

Si el otro padre tiene menos disponibilidad de tiempo para las citas con los especialistas, tal vez sólo se entere de lo que dicen los especialistas a través de su pareja. Esto podría hacer que se sienta excluido. Podría sentir que sus opiniones no cuentan, ya que no está presente para hablar directamente con el equipo encargado de atender a su hijo.

El cuidador principal podría sentir que no es justo que sea prácticamente el único responsable de encontrar recursos para su hijo. Con el tiempo, podría sentir resentimiento hacia su pareja por no involucrarse más. O podría tener dificultad para permitir que su pareja se involucre en el proceso, ya que se acostumbró a tomar la mayoría de las decisiones por su cuenta.

Desafío de relación #3: Diferencias de opinión

Algunas veces, los padres no están de acuerdo entre ellos acerca del diagnóstico o el tratamiento de su hijo. Por ejemplo, uno de ellos podría tomar los consejos de los médicos más seriamente que el otro.

O quizá, están de acuerdo con el diagnóstico pero no con respecto a la disciplina. Uno de los padres podría pensar que el otro es demasiado permisivo con su hijo. No estar en sintonía no solamente es frustrante para la pareja. También es problemático para el hijo, a quien la falta de consistencia le podría causar confusión. Esto podría a su vez ocasionar problemas de comportamiento.

Desafío de relación #4: Presiones económicas

Los padres podrían estar de acuerdo en que un tutor, terapeuta o cualquier otro servicio fuera de la escuela podría ayudar a su hijo. Pero pagar todo esto podría agregar más presión a la relación y poner a prueba incluso a las parejas más sólidas.

Desafío de relación #5: Todo gira alrededor de su hijo

Algunos padres podrían sentir que su relación gira alrededor de las dificultades de su hijo. Llevar a su hijo a las citas y reuniones en la escuela requiere mucho tiempo. ¿Y cuando los niños están dormidos? La conversación a la hora de dormir podría girar en torno a lo que hay en la agenda de su hijo para el día siguiente.

Las dificultades de su hijo inevitablemente afectan las relaciones en algún momento. Afortunadamente, hay muchas cosas que usted puede hacer para reducir la tensión. Conectarse con otros padres podría hacerlos sentir menos solos. Construir una red de apoyo podría aliviar parte de la presión. Y dedicar tiempo para volver a conectarse con su pareja los puede ayudar a ver que su relación es más grande que los problemas de su hijo.

Puntos clave

  • La naturaleza impredecible de las diferencias en la manera de pensar y aprender de un niño puede ser agotadora para la relación de sus padres.

  • Los padres que opinan diferente sobre las fortalezas y necesidades de su hijo, podrían tener dificultades.

  • Construir una red de apoyo puede aliviar parte de la presión de los padres.

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