Cómo ayudar a los niños a controlarse cuando están enojados

Los niños que tienen dificultad con el autocontrol pueden reaccionar de manera impredecible o explosiva ante cosas cotidianas. Para manejar estos sentimientos, necesitan utilizar estrategias para enfrentar problemas. Por lo general, necesitan que se les enseñen este tipo de estrategias para calmarse. Y con el tiempo, aprenden a recurrir a ellas por su cuenta.

Una de las estrategias más importantes que se pueden enseñar a los niños es nombrar lo que sienten. Las emociones intensas pueden asustarlos y generar reacciones fuertes. Pero cuando los niños pueden hablar de cómo se están sintiendo y qué lo está causando, sus emociones les parecen más manejables.

Enséñeles palabras que puedan usar para describir sus sentimientos, como enojado, triste, frustrado, ansioso, preocupado o avergonzado. En caso de que los niños tengan dificultades con el lenguaje podrían utilizar un diagrama visual como La rueda de las emociones” para identificar cómo se sienten.

Tenga en cuenta que la forma en que usted actúe también afecta cómo los niños enfrentan las situaciones. Ellos necesitan saber que usted comprende lo que les está sucediendo. Responder con empatía requiere práctica. Pero puede hacer una gran diferencia en lo que los niños escuchan y sienten. También afecta su disposición a seguir trabajando en cosas que les resultan difíciles.

Cuando usted identifica lo que causa el estrés en los niños, puede hacer cambios para ayudarlos a manejarlo.

Por ejemplo, si los niños gritan cuando usted les pide que apaguen la televisión, avíseles con cinco minutos de anticipación antes de apagarla. Si tienen dificultad para cambiar de actividad, deles tiempo entre una y la otra.

Si no está seguro de cuáles son los factores que desencadenan el enojo de los niños, observe sus comportamientos y busque patrones.

Cuando usted pide ayuda a otras personas, les está mostrando a los niños una estrategia saludable: pedir ayuda cuando la necesita.

Estos son algunos ejemplos para padres: Pedir a un amigo o tutor que ayude a su hijo en matemáticas, si a usted le resulta difícil. Que un familiar lo ayude, si usted y su hijo discuten constantemente por algo en particular.

Esté atento a las señales de ansiedad y depresión. Cuando los niños se sienten ansiosos o deprimidos, es importante buscar la ayuda de un médico o un terapeuta.

Es importante hablar abiertamente con los niños sobre las emociones y las estrategias para afrontar los problemas.

Padres y cuidadores: Obtenga recomendaciones para hablar sobre problemas sociales y emocionales con su hijo.

Educadores: Conozca más sobre el aprendizaje socioemocional, sus beneficios y maneras de integrarlo en el salón de clases.