Cuando los niños arrebatan, empujan y juegan con rudeza

¿Alguna vez se ha preguntado por qué algunos niños juegan con demasiada rudeza, arrebatando cosas a otros o empujándolos? Los niños que parecen "avasalladores" o agresivos a veces tienen desafíos que les dificultan darse cuenta de que están siendo más rudos de lo aceptable. No significa que no les importen los otros niños. O que sean maleducados.

Los niños pueden actuar con rudeza porque tienen dificultad para:

  • Saber cuánta fuerza están ejerciendo. Puede que aprieten demasiado fuerte cuando abrazan o saludan con la mano. Lo que ellos consideran que es una palmadita en el hombro podría ser un empujón.

  • Captar las señales sociales. Puede que no se den cuenta de que están demasiado cerca o de que un amigo está molesto por la brusquedad con la que están jugando.

  • Controlar los impulsos. Quieren esa pelota de inmediato y no se detienen a pensar antes de agarrarla. Pero luego puede que se sientan mal por haber sido tan rudos.

  • Manejar la hiperactividad. Puede que se muevan tan rápida y abruptamente que chocan contra personas y cosas. Carecen de autocontrol.

También puede que sea difícil para los niños saber qué es apropiado en cada situación. Por ejemplo, tal vez en una oportunidad un adulto los agarró del brazo en un estacionamiento muy concurrido. Si el adulto no les explicó que lo hizo únicamente por razones de seguridad, podrían pensar que está bien agarrar con fuerza a los amigos.

Es común que los niños pequeños y los preescolares agarren el juguete con el que quieren jugar o empujen a alguien que está en su camino, en lugar de pedirle que se mueva. La mayoría están aprendiendo cómo jugar con otros y cómo comunicar lo que quieren. 

En kínder o en primer grado por lo general ya han aprendido que es rudo arrebatar cosas a otros niños. También han aprendido que a los demás niños no les gusta que les griten, los agarren o los empujen.

Conozca más acerca de las habilidades sociales y emocionales que desarrollan los niños a diferentes edades.

Algunos niños necesitan ayuda para reconocer las señales sociales. Si un niño juega con demasiada rudeza, enséñele a reconocer las señales de que tiene que jugar con más gentileza. 

Empiece por hablar sobre lo que usted ha notado. Explíquele la reacción que usted ve en otros niños. Pregúntele si también ha notado las mismas cosas. Si no es así, señálelas usted.

Por ejemplo, usted puede decir: “Noté que Javier parecía enojado cuando le quitaste la pelota. ¿Tú también lo notaste?”. Esta es una buena manera de enseñar empatía y ayuda a los niños a notar cómo sus acciones afectan a otras personas.

Conozca más sobre cómo ayudar a los niños a reconocer diferentes tipos de señales sociales.

La hiperactividad, un síntoma clave del TDAH, puede causar que los niños jueguen con brusquedad porque tienen un exceso de energía y poco autocontrol. Tal vez corran o caminen demasiado rápido y choquen con otros niños o los derriben por accidente. Es posible que ejerzan más fuerza de la que piensan cuando impulsivamente empujan o agarran.

Los niños con TDAH que son hiperactivos no tienen la intención de ser rudos. Simplemente tienen dificultad para controlar sus acciones. Este síntoma del TDAH disminuye o desaparece en la mayoría de los niños a medida que crecen. Mientras tanto, hay maneras de ayudarlos a utilizar su energía de manera positiva. Hacer ejercicio y practicar deportes y juegos puede ser de gran beneficio.

Conozca más sobre la hiperactividad.

Una vez que usted ayuda a los niños a reconocer las señales sociales y las consecuencias de su hiperactividad, es posible que sean menos bruscos al jugar. Si la rudeza sigue siendo un problema, hábleles sobre el autocontrol. Es una buena idea hablar con otros miembros de la familia y con los maestros para ver si ellos han notado lo mismo. 

Al observar a los niños y hablar con otras personas, tal vez empiece a notar patrones que lo ayuden a decidir los próximos pasos a seguir.