Cuando los niños arrebatan, empujan y juegan con rudeza
Consejos prácticos cuando los niños empujan o juegan rudo
- Consejo práctico 1Decir a los niños qué hacer (en lugar de qué no hacer).
Decir a los niños qué hacer (en lugar de qué no hacer).Las reglas a menudo se centran en lo que los niños no deberían hacer, como: ”No empujes”. Pero entonces los niños no saben qué tienen que hacer en su lugar. Sea específico: “No empujes a los otros niños cuando juegues. Usa tus palabras y no tus manos si necesitas decirle algo a alguien”.
- Consejo práctico 2Enseñe a los niños qué es el espacio personal
Enseñe a los niños qué es el espacio personalExplique a los niños qué es el espacio personal y ayúdelos a practicar cómo situarse a una distancia que sea apropiada. También puede ayudarlos a interpretar mejor las expresiones faciales y otras señales de que se están acercando demasiado o jugando con demasiada rudeza.
- Consejo práctico 3Practicar técnicas de relajación.
Practicar técnicas de relajación.Enseñe técnicas de relajación que los niños puedan usar cuando se sientan enojados, frustrados o sobreexcitados. Practicar cómo calmarse puede ayudarlos a desarrollar el autocontrol.
¿Alguna vez se ha preguntado por qué algunos niños juegan con demasiada rudeza, arrebatando cosas a otros o empujándolos? Los niños que parecen "avasalladores" o agresivos a veces tienen desafíos que les dificultan darse cuenta de que están siendo más rudos de lo aceptable. No significa que no les importen los otros niños. O que sean maleducados.
Los niños pueden actuar con rudeza porque tienen dificultad para:
Saber cuánta fuerza están ejerciendo. Puede que aprieten demasiado fuerte cuando abrazan o saludan con la mano. Lo que ellos consideran que es una palmadita en el hombro podría ser un empujón.
Captar las señales sociales. Puede que no se den cuenta de que están demasiado cerca o de que un amigo está molesto por la brusquedad con la que están jugando.
Controlar los impulsos. Quieren esa pelota de inmediato y no se detienen a pensar antes de agarrarla. Pero luego puede que se sientan mal por haber sido tan rudos.
Manejar la hiperactividad. Puede que se muevan tan rápida y abruptamente que chocan contra personas y cosas. Carecen de autocontrol.
También puede que sea difícil para los niños saber qué es apropiado en cada situación. Por ejemplo, tal vez en una oportunidad un adulto los agarró del brazo en un estacionamiento muy concurrido. Si el adulto no les explicó que lo hizo únicamente por razones de seguridad, podrían pensar que está bien agarrar con fuerza a los amigos.
