¿Cómo elogiar a un niño sin que otro se sienta mal?

P. Mi hija está en quinto grado y mi hijo en tercero. Él tiene dislexia. Ella no. Sé que la autoestima es muy importante. ¿Cómo puedo elogiar a uno de mis hijos sin que el otro se sienta mal?

R. Mi primer consejo es que se enfoque más en la calidad que en la cantidad de elogios que está dando a cada uno de sus hijos. Por lo general, los hermanos no se dan cuenta de la cantidad de elogios, a menos que sean muy desproporcionados hacia uno de ellos. Pero de lo que sí se dan cuenta es de cuán sincero es el elogio.

Trate de que su tono de voz y su nivel de entusiasmo sean razonablemente consistentes. Los niños suelen notar cuando usted se está esforzando por elogiar algo que en realidad no es bueno.

¿Cómo puede dar un elogio honesto a sus dos hijos cuando uno de ellos tiene dificultades en muchas áreas y el otro no? Elogie sus esfuerzos. Avanzar hacia la meta es tan meritorio como el producto terminado.

Celebre el proceso. Su hijo con dislexia puede que necesite más de este enfoque que su hija.

Por ejemplo, usted podría decir a su hijo de tercer grado: “Supiste cómo pronunciar las palabras en la tarea que eran nuevas para ti. Realmente estás usando el método que te enseñó la maestra Anderson para leer palabras nuevas o no familiares. Parece que este método hará menos frustrante este tipo de tarea. ¡Qué bueno!”.

Usted también podría propiciar algunos logros. Cuando asigne tareas domésticas u organice actividades familiares, busque cosas que tengan una alta probabilidad que cada uno de sus hijos pueda hacer bien. Esto es especialmente importante para un niño que tiene dificultades académicas.

También es importante que elogie a sus hijos tan a menudo como le sea posible cuando hagan algo juntos. Enfatice que los estás elogiando porque están disfrutando estar juntos y lo que están haciendo conjuntamente.

Usted podría decir: “Es lindo verlos jugar ese juego nuevo juntos. No ha habido la más mínima discusión. ¡Magnífico!”.

Trate de percatarse cuando están siendo amables el uno con el otro. Elógielos incluso por los más pequeños actos de gentileza. Sea preciso. Y busque maneras de elogiar a uno de sus hijos por ayudar a su hermano o hermana sin minimizar el papel del otro: “Me gusta que hayas ayudado a tu hermano en la parte difícil del proyecto de Lego que estaba haciendo. Lo terminó a tiempo y bien, y tú lo ayudaste a entender cómo se conectaban las piezas”.

Al centrarse en las fortalezas de cada uno de sus hijos y su capacidad para hacer cosas juntos, puede lograr que ambos se sientan apreciados.

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