Por qué me siento invisible en las reuniones del IEP (la opinión de un padre)

Por The Understood Team

En ocasiones me siento invisible. No es mi familia quien me hace sentir de esa manera. Lo que me hace sentir invisible es ser un papá en una reunión del IEP.

Mi esposa y yo tenemos dos hijos que tienen un para ayudarlos con sus dificultades de aprendizaje y de atención y, tanto mi esposa como yo, hemos asistido a reuniones del IEP durante años. Cada año hay nuevos maestros, nuevos administradores y a veces hasta nuevas escuelas. Y esos cambios vienen acompañados de notificaciones en el correo de nuevas reuniones en las que mi nombre no aparece, y correos electrónicos de los cuales no recibo copia.

Parece automático. Entramos al salón de clases o al salón de conferencias, arreglamos nuestros cuadernos y botellas de agua y nos presentamos como siempre. Entonces, cuando la reunión empieza y el personal de la escuela pregunta a los padres si tienen comentarios o algo que les preocupa, todas las cabezas y los ojos se dirigen hacia mi esposa.

Yo hablo cuando tengo algo que decir, hago preguntas e intento estar presente en la reunión como cualquier otro. Después de todo, soy el padre de mis hijos.

Pero la mayoría de las preguntas y comentarios son dirigidos invariablemente a la “mamá”, como frecuentemente se refieren a mi esposa. ¡Yo podría ser uno de esos cuadernos o botellas de agua!

No es hasta que digo algo realmente impactante que se dan cuenta de que estoy presente.

Por ejemplo, recuerdo una reunión donde la discusión se enfocó en una modificación en el IEP de mi hijo más pequeño. Después de que una maestra le preguntó a mi esposa cómo pensaba que iban las cosas, interrumpí lo más educadamente que pude.

“El otro día recogí a mi hijo en la parada de autobús”, dije. “Fue ahí cuando me dijo: ‘Papi, adivina qué. ¡Hoy no me tuvieron que decir que me estaba portando mal!’”.

El lugar se quedó en silencio y todos los ojos voltearon hacia mí. Fue como si me hubiera materializado de la nada.

“Lo que me dijo me rompió el corazón”, continué, “pero también es una señal de que está funcionando lo que se está haciendo”.

Con un comentario que fue tanto emotivo como concreto, irrumpí y les hice saber que “papá” también estaba allí. Por sus expresiones me di cuenta de que finalmente habían notado que el papá está involucrado, sabe lo que ocurre y participa en la educación de su hijo.

Después de eso, el personal escolar volteó a verme con más frecuencia. Me escucharon y reconocieron mis preocupaciones un poco más detenidamente.

Sé que ese no siempre es el caso, pero a mí me parece que las escuelas no están acostumbradas a ver a los padres tan involucrados como las mamás, cuando se trata de la educación de su hijo. Quizás sea un vestigio de una época en que había menos papás que cuidaban a sus hijos en la casa.

Yo soy un papá que se queda en la casa, y frecuentemente paso más horas al día con mis hijos que mi esposa. Eso significa que veo cosas que quizá ella no vea. Quiero decir que tengo una visión importante y única que el equipo del IEP necesita tener en cuenta.

Estoy seguro que no soy el único. Pero tristemente, pienso que las actitudes hacia los papás no van a cambiar de la noche a la mañana. Mientras tanto, mi esposa y yo hemos encontrado algunas maneras que me ayudan a tener un rol más importante.

Lo principal es que nos preparamos juntos para la reunión del IEP. Antes de la reunión repasamos lo que queremos discutir en la reunión. Hablamos sobre qué estrategia es mejor y qué lenguaje será el más efectivo.

Prepararnos juntos nos ayuda a trabajar en equipo y a que los dos podamos plantear cosas. Tener sesiones estratégicas con tu pareja ayuda mucho a que los padres participen en la reunión del IEP en igualdad de condiciones.

Mi consejo para los papás que asisten a las reuniones del IEP es que hablen. Dejen saber al equipo que son parte importante de la vida y educación de su hijo. De vez en cuando contacten al maestro de su hijo para que lo informen sobre cómo van las cosas. Cuando usted toma la iniciativa, le da un buen ejemplo a sus hijos.

Si usted es una mamá o un papá con una pareja que parece renuente a participar en la reunión del IEP, le sugiero que le comente sus ideas sobre el IEP de su hijo. Puede que se sorprenda de lo que escuche. Su pareja puede que quiera involucrarse, pero no saber por dónde empezar. Ayude a su pareja a sentir que es parte del equipo de padres. Mientras más fuerte sea la relación entre esposos, más seguro se sentirá cada uno en la reunión.

Puede que sea difícil ser un papá en una reunión del IEP, pero al final siempre es muy satisfactorio. Me siento muy bien cuando mi esposa, mis hijos y los educadores saben que soy tan importante como la mamá en lo referente a la educación de mis hijos.

Lea una serie de historias sobre cómo los padres marcan una diferencia en sus hijos con dificultades de aprendizaje y de atención. Aprenda cómo ser un defensor eficaz de su hijo. Y obtenga sugerencias sobre cómo hablar con su pareja acerca de las necesidades de educación especial de su hijo.

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