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Blog:  Lo que hubiera querido saber antes

5 cosas que deseo que las personas sepan acerca de criar a un niño con dificultades de procesamiento sensorial

Lo que hubiera querido saber antes entrada del blog de Jon Morin
Jan 20, 2017

Niño con perro

A mi hijo de 6 años, Benjamin, le asustan los perros. No es tanto que tema que un perro le salte o lo muerda. Más bien se debe a que tiene dificultades del procesamiento sensorial, y el sonido de los ladridos hiere sus oídos.

El ruido le incomoda tanto que se queda preocupado pensando que un perro puede ladrar y que él no sabrá cuándo o si lo hará. Rumia sus temores en su cabeza una y otra vez.

El verano pasado mi hijo estaba jugando en el parque con otros chicos del vecindario y vio a un perro sujeto con una correa. Tan pronto lo vio, se puso las manos sobre los oídos y se fue al lado opuesto del parque mirando hacia atrás con preocupación.

No pude convencerlo de que regresara a jugar. Cuando el dueño del perro vio que mi hijo tenía miedo, intentó convencerlo de que el perro era amigable y que no le ladraría. Pero mi hijo se negó a regresar.

Finalmente, mi hijo me dijo que quería regresar a casa y estuve de acuerdo.

Al alejarnos del parque sentí las miradas de los otros chicos y sus familias. Sentí que estaban pensando: “¿Qué le pasa a ese niño? ¿Cuál es el problema? ¿Por qué su papá lo consiente?”.

En momentos como ese es cuando deseo que las personas sepan algunas cosas acerca de criar a un niño que tiene dificultades de procesamiento sensorial:

  1. Mi hijo percibe los sonidos, texturas, sabores, olores y estímulos visuales de manera diferente a los otros chicos.

    Los sonidos fuertes que podrían molestar levemente a la mayoría de las personas, son ensordecedores para mi hijo. Los ruidos inesperados lo sobresaltan mucho más que a otros chicos, causando que salte e incluso que se caiga. Para proteger sus oídos cuando se encuentra en un lugar ruidoso, hacemos que use audífonos que cancelan el ruido.

    Sus dificultades sensoriales no están limitadas al oído. La textura de cierta ropa y alimentos es muy desagradable para él. En ocasiones un olor ligeramente desagradable es suficiente para provocarle nauseas y que se tape la nariz.

  2. No es que sea “difícil” o “se porte mal”, simplemente está agobiado.

    Cuando mi hijo tenía 3 años, literalmente saltaba fuera de la bañera y se escapaba. Fue tiempo después que nos enteramos que la sensación del agua en su cabeza cuando le lavábamos el cabello y la textura de la alfombra de baño para no resbalarse dentro de la bañera le causaban una gran incomodidad. Estas sensaciones desencadenaban su instinto de lucha o huida y por eso se escapaba.

    Cuando esta sobrecarga sensorial ocurre en lugares públicos, mi hijo puede que se porte mal. Visto desde afuera, puede que parezca que mi hijo está siendo insolente e irrespetuoso. Lo cierto es que simplemente está agobiado.

  3. Ninguna cantidad de explicación o palabras tranquilizadoras lograrán que “lo supere”.

    Para ayudar a mi hijo a adquirir habilidades para enfrentar los problemas, tratamos lo mejor que podemos de explicarle las situaciones. Lo tranquilizamos diciéndole que no hay peligro y que lo protegeremos y lo cuidaremos. Por ejemplo, en el parque le dije que el perro estaba sujeto con una correa. Le expliqué que el perro era amigable y que no ladraba.

    Sin embargo, esas explicaciones y palabras tranquilizadoras no pueden evitarle la molestia provocada por un ruido fuerte o una tela áspera. Ni tampoco pueden evitar la ansiedad o el temor que mi hijo siente.

  4. Mi hijo no lo “comerá aunque tenga mucha hambre”.

    Mi hijo también es lo que algunos llaman un “supercatador”. Él percibe el sabor de la comida mucho más intensamente que la mayoría de las personas.

    Mientras que algunos chicos pueden comer un pedazo de brócoli, mi hijo no puede. El sabor le resulta tan intenso que causará que su garganta se cierre instintivamente y que no lo trague. Preferiría morir de hambre que comer brócoli. Es demasiado amargo para él.

  5. No estoy mimando a mi hijo.

    Lo más difícil para mí es saber que a veces las personas piensan que estoy mimándolo o consintiéndolo. Pero eso está muy alejado de la realidad.

    Si fuera alérgico al cacahuate no le mandaría un sándwich de mantequilla de maní y mermelada para el almuerzo. Si fuera alérgico a la picada de abejas estaría nervioso cerca de colmenas y flores.

    Él tiene dificultades de procesamiento sensorial, así que me estoy asegurando que se sienta bien en un mundo repleto de estímulos. En ocasiones eso significa exponerlo un poco más para que se acostumbre al mundo. Pero en otras ocasiones, significa protegerlo de cosas que pueden provocarle ansiedad o una sobrecarga sensorial. Es un balance difícil que intento alcanzar todos los días.


Lea cómo explicar el procesamiento sensorial a los amigos y familiares. Obtenga recomendaciones sobre cómo colaborar con los maestros si su hijo tiene dificultades de procesamiento sensorial. Y averigüe qué hacer si le preocupa que su hijo pudiera tener dificultades de procesamiento sensorial.

Las opiniones, puntos de vista, información y cualquier contenido en los blogs de Understood.org son responsabilidad únicamente del escritor del blog y no necesariamente reflejan los puntos de vista, valores, opiniones y creencias, ni están avaladas por Understood.

Acerca de este bloguero

Retrato de Jon Morin

Jon Morin es un blogero y un aspirante genealogista que tiene dos hijos con dificultades de aprendizaje y de atención.

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