TDAH y cambios de humor
Consejos prácticos para manejar el TDAH y los cambios de humor
- Consejo práctico 1No reaccionar exageradamente.
No reaccionar exageradamente.Si los cambios de humor de alguien comienzan con un ataque de ira, intente no reaccionar demasiado rápido ni intensamente. Al mantener la calma puede ayudarlos a recuperar el control.
- Consejo práctico 2Señalar lo que observa.
Señalar lo que observa.Cuando el mal humor no desaparece pronto, hágalo notar. Sea realista: "Pareces frustrado y molesto".
- Consejo práctico 3Preguntar qué sucede.
Preguntar qué sucede.Dígale a la persona que está bien sentir lo que está sintiendo. Sentirse seguro para hablar puede ayudar a las personas a procesar sus emociones y no aferrarse a ellas.
- Consejo práctico 4Decir cómo el comportamiento lo hace sentir.
Decir cómo el comportamiento lo hace sentir.Tal vez le preocupe hacer sentir culpable o avergonzar a la persona que tiene los cambios de humor. Pero ellos necesitan saber que su comportamiento afecta a los demás.
- Consejo práctico 5Cambiar el enfoque.
Cambiar el enfoque.Si usted tiene cambios de humor debido al TDAH, intente ser gentil con usted. Recuérdese que los cambios de humor son comunes en las personas con TDAH. Una vez que haya recuperado la calma, reflexione sobre aquello que desencadenó el cambio de humor.
Las personas con TDAH a menudo tienen dificultad para manejar sus emociones. Además, tienden a sentir las emociones con mayor intensidad que otras personas. ¿El resultado? En algunos se traduce en cambios de humor que hacen que las personas alrededor se pregunten qué pudo causar un cambio tan repentino de actitud y comportamiento.
Es posible que no se necesite mucho para desencadenar tal cambio. Obtener una mala calificación, tener que quedarse trabajando hasta tarde, incluso derramar una bebida pueden transformar en un instante el buen humor en malhumor. El enojo o la frustración pueden durar el resto del día, o desaparecer en 10 minutos.
Cuando las personas con TDAH tienen cambios de humor, puede que no se den cuenta de su comportamiento o cómo afecta a los demás. Después, suelen sentirse mal por cómo actuaron. Por lo general, no tienen la intención de estar malhumorados o gruñones. No obstante, puede que necesiten ayuda para desarrollar las destrezas necesarias para controlarse.