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Desarrollar las destrezas

11 consejos para hablar con su hijo acerca de puntos fuertes y débiles

Por Amanda Morin

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Es importante hablar con los niños con dificultades de aprendizaje y de atención acerca de sus debilidades o puntos débiles, y también es muy importante recordarle sus fortalezas o puntos fuertes. Aquí le presentamos algunos consejos para que logre un equilibrio saludable y mantenga las líneas de comunicación abiertas.

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Hable con su hijo de acuerdo con su edad

Los niños de la escuela primaria podrían no ser capaces de reflexionar sobre sus fortalezas y sus debilidades. Sin embargo, ellos sí se dan cuenta cuando son comparados con los niños de su propia edad. Comience la conversación con una observación: “algunas veces parece que es difícil para ti leer en voz alta. Estoy segura que tú ves a niños en la escuela que pueden hacerlo con facilidad incluso si tú piensas que ellos no son tan inteligentes como tú”. Esta manera de hablar abre la puerta para él para hablar y tal vez confirmar su observación. También va a alentarlo a hablar acerca de en que cosas él es “inteligente”.

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Hable con su hijo de acuerdo con su edad (continuación)

Los niños en la escuela media y en bachillerato podrían ser más capaces de considerar sus propias fortalezas y debilidades, pero ellos por lo general, están menos dispuestos a abrirse a una conversación. En este caso, ayuda ser específico con ellos: “Yo sé que tú estás teniendo dificultad con la organización de ese proyecto. El arte luce muy bueno. ¿La parte escrita terminó quedando como tú querías?”. Luego, deje que él lleve la conversación donde él quiera.

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Ayúdele a que vea la situación de manera general y completa

El tener dificultad con una actividad podría ser frustrante para su hijo. Por ejemplo, él podría tener dificultad para leer en voz alta y decidir que odia leer, del todo. Recuérdele que esa es solamente una parte de disfrutar la palabra escrita. Si a él le gusta leer y tiene buenas ideas, dígale eso. Hágale preguntas que le permitan a él que vea que tiene cosas con qué contribuir, incluso en situaciones que pueden ser difíciles para él.

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No tema hablar de los temas difíciles

Los niños necesitan hablar de los temas en los que ellos muestran que son muy buenos, pero también necesitan hacerlo con los temas con los que ellos tienen dificultades. Por supuesto, usted no hablará de esto último de un modo que sea perjudicial como por ejemplo diciendo, “tú no puedes hacer esto” pero sí de la siguiente manera, “yo sé que es difícil para ti”. Deje que él sea el líder en la conversación, lo más que se pueda. Usted podría saber cuáles son sus dificultades, pero solamente él puede decirle cómo esas dificultades le hacen sentir a él, y el efecto que tienen en su vida.

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Relacione las habilidades con las situaciones

Su hijo necesita saber que sus debilidades no van a retrasarlo o a impedirle hacer cosas en su vida. Por ejemplo, si él tiene dificultad con las matemáticas, esto no va a importar en la práctica de natación. Al mismo tiempo, él necesita saber que sus fortalezas le ayudarán a moverse hacia adelante. Por ejemplo, su habilidad para hacer amistades en donde él vaya, podría no ayudarle en su clase de inglés, pero le hará más fácil obtener un trabajo, cuando ese momento llegue.

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Conecte las cosas con la tradición familiar

La mayoría de las familias tienen características que todos conocen y hacen bromas acerca de eso, con buena intención. Tal vez, mamá no puede recordar nunca los números telefónicos, o quizás, la ropa del abuelo nunca combinan porque él no puede distinguir los colores. Hable acerca de estos rasgos familiares, para comenzar una conversación sobre fortalezas y debilidades.

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Hable de las habilidades en el contexto de otros niños

Escuche cuando su hijo hable, luego haga un seguimiento cuando algo parece sobresalir de su conversación. Por ejemplo, si su hijo menciona que a otro niño le castigaron en la escuela para que se quede después de hora, pregunte por qué pasó eso. Esto puede abrir una conversación acerca de los tipos de cosas que otros niños encuentran difícil de hacer. Usted puede también hacerle preguntas a su hijo, que no ponga el foco en él. Una pregunta general como, “¿qué tal la escuela?” por lo general no lleva a ningún lado, más que a “bien”. En cambio, haga preguntas que sean más específicas: “Dime cómo el grupo de lectura estuvo hoy. ¿Quién leyó?, ¿hay niños que no leen?”.

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No le tenga miedo a la frase “toda la vida”

Las dificultades de aprendizaje y de atención son para toda la vida. Esto significa que usted y su hijo tendrán que continuamente evaluar otra vez, qué es lo que funciona bien y qué no. No quiere decir que su hijo no va a hacer progresos. De hecho, las habilidades y las estrategias que él está aprendiendo ahora podrían hacer que sus desafíos actuales sean menos un problema en el futuro. Recuérdele que hay personas quienes pueden ayudarle a que él rinda mejor en cosas que le son complicadas. Esto le dará a su hijo la esperanza y el reconocimiento sobre los desafíos que enfrenta.

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Mantenga las expectativas altas

Sólo porque su hijo tenga dificultades de aprendizaje y de atención, no quiere decir que usted necesite esperar menos de él. Trate de mantener las expectativas realistas pero no muy bajas, y asegúrese de ajustar los objetivos a medida que el tiempo pasa. Por ejemplo, el cuidar al perro podría no ser algo que su hijo pueda hacer ahora, pero él podría hacerlo bien el año próximo. El mantener las conversaciones abiertas es una buena cosa para revisar y ajustar los objetivos, juntos.

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Recuérdele que no todo es conversación

Su hijo no siempre va a querer hablar acerca de cómo le van las cosas. Eso está bien, pero déjele saber que algunas veces usted necesita decirle lo que a usted le preocupa o lo que a usted lo hace sentirse orgullosa, sin tener que iniciar una conversación. Asegúrese que él sepa que él puede hacer lo mismo, cuando él solamente necesite que usted lo escuche.

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Aliéntele a que él encuentre su pasión

Su hijo podría no saber enseguida en qué él bueno o qué cosas él ama hacer. Podría tomarle cierto tiempo de exploración averiguarlo. Esto quiere decir que usted podría tener que renunciar a su propio sueño de que él va a amar el fútbol o se va a transformar en un gran artista. Lo importante es que él encuentre su propia pasión y usted probablemente va a tener un niño más feliz y confiado.

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Acerca del autor

Retrato de Amanda Morin

Amanda Morin

Madre defensora y ex maestra, Amanda Morin es la orgullosa mamá de chicos con dificultades de aprendizaje y de atención y es la autora de The Everything Parent’s Guide to Special Education.

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Revisado por Mark Griffin, Ph.D. jun 04, 2014 jun 04, 2014

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