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Cómo distinguir un berrinche de una crisis

Por Amanda Morin

Su hijo está enojado y frustrado y se está portando mal. ¿Será una crisis emocional o un berrinche? Muchas personas usan esos términos indistintamente. Y aunque puede que parezcan similares, son conductas diferentes que requieren ser abordadas de manera diferente.

Conozca cómo distinguir una crisis de una pataleta.

Berrinche Crisis
Qué es
  • Un estallido de enojo o frustración.
  • Los niños podrían gritar, llorar, agredir y contener la respiración.
  • Generalmente tienen cierto control de su comportamiento durante un berrinche.
  • La rabieta suele desaparecer cuando obtienen lo que quieren, se libran de lo que no quieren hacer o se dan por vencidos (pero los berrinches se pueden transformar en crisis).
  • Una reacción cuando se sienten abrumados.
  • Los niños podrían gritar, llorar, agredir, huir y/o encerrarse en sí mismos y aislarse.
  • Los niños no pueden controlar las crisis.
  • La crisis suele terminar cuando los niños se agotan o cuando hay un cambio en su entorno o en lo que están experimentando.
Qué lo desencadena
  • El deseo de conseguir algo, evitar algo o provocar una reacción específica de alguien.
  • Frustración.
  • No ser capaz de comunicar necesidades y deseos.
  • Sobrecarga emocional de información o sensorial .

  • Frustración intensa.
  • Cambios repentinos en las rutinas o las expectativas.
  • No ser capaz de comunicar necesidades y deseos.
Señales que puede observar

Usted sabe lo que su hijo quiere o a qué está reaccionando. Los niños que tienen una pataleta también podrían:

  • Poner atención a lo que sucede alrededor.
  • Observar las reacciones de otras personas y ajustar su comportamiento de acuerdo a ellas.
  • Intentar negociar una solución mientras gritan.
  • Dejar de actuar así cuando consiguen lo que quieren o cuando se dan cuenta que no lo conseguirán actuando de esa forma.

Puede que usted no sepa lo que su hijo quiere o a qué está reaccionando. Los niños que tienen una crisis también podrían:

  • Parecer que carecen de control sobre lo que están haciendo y lucir aterrados.
  • Negarse a escuchar o intentan escapar.
  • No procesar lo que ocurre alrededor.
  • No responder a lo que las personas dicen o a cómo reaccionan.
  • Perder la capacidad de resolver problemas y negociar soluciones.
  • Necesitar tiempo para tranquilizarse y recuperarse después de que termina la crisis.

Conocer los detonantes en su hijo puede ayudarlo a evitar o suavizar un berrinche o una crisis emocional. También puede ayudarlo a ser más empático y comprensivo.

Encuentre maneras de ayudar a los niños a controlar la frustración. Lea cómo unos padres recobraron el control después de años de no saber cómo manejar las crisis.

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