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La diferencia entre la ansiedad típica y un problema de ansiedad

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Todos los niños se sienten ansiosos de vez en cuando, pero los que piensan y aprenden de manera diferente son más propensos a sentir ansiedad. ¿Cómo puede determinar si el nivel de ansiedad de su hijo es típico y apropiado, o motivo de preocupación?

Esta tabla comparativa puede ayudarlo a entender la diferencia entre la ansiedad típica y tener un trastorno de ansiedad, y cómo apoyar a su hijo en ambas situaciones.


Ansiedad típica Trastorno de ansiedad
¿Qué es?

Respuesta temporal y esperada ante una situación potencialmente estresante. No ocurre a menudo, y es apropiada a lo que está ocurriendo.

Los niños se sienten preocupados o temerosos por algo, pero desaparece y no interfiere con otras áreas de la vida.

Los niños que piensan y aprenden de manera diferente pueden tener más razones para sentirse ansiosos, como presentar un examen de una asignatura en la que tienen dificultad o asistir a una fiesta si tienen dificultad para socializar.

En ocasiones la ansiedad típica se vuelve extrema y se convierte en un trastorno de ansiedad.

Sentimientos de ansiedad frecuentes e intensos que en ocasiones pueden ser una condición médica diagnosticable, como el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social y trastorno de ansiedad por separación.

Los niños pasan más tiempo ansiosos que no estándolo. Estos sentimientos intensos continúan por mucho tiempo y son desproporcionados con lo que está sucediendo. También interfieren con el funcionamiento cotidiano.

Cuando existe un trastorno de ansiedad, la ansiedad puede aparecer sin que haya un evento o situación específica que la desencadene.

Cómo podría manifestarse

Los niños se preocupan por cosas específicas. Podrían hacer preguntas del tipo “¿y si..?”, como “¿y si repruebo el examen de matemáticas tendré que repetir el grado?” o “¿y si nadie me habla en la fiesta o digo alguna tontería?”.

Sus sentimientos de ansiedad pueden hacerlos reacios a tomar riesgos. Puede que eviten pedir ayuda al maestro de matemáticas, o preferir quedarse en casa que ir a la fiesta.

Estos episodios suelen ser relativamente aislados. Generalmente desaparecen pronto por sí solos o con un poco de consuelo.

Usualmente no causan una angustia significativa ni generan una crisis emocional . Tampoco suelen interferir con el funcionamiento diario.

Los niños con el trastorno de ansiedad generalizada se preocupan por muchas cosas: la escuela, las actividades deportivas, cosas que sucederán en un futuro lejano, eventos actuales como una guerra y los tiroteos en las escuelas, y lo que otros piensan de ellos.

Sus intensos sentimientos pueden causar que se nieguen a ir a la escuela , eviten situaciones sociales, abandonen actividades, no se lleven bien con la familia y se enojen sin motivo aparente. Los síntomas físicos incluyen dolores de cabeza, de estómago, nerviosismo, problemas para dormir y pesadillas.

Los niños con el trastorno de ansiedad social pueden tener miedo de conocer personas. Podrían evitar hacer cosas o interactuar con otros porque temen ser juzgados.

Los niños con el trastorno de ansiedad por separación se angustian mucho cuando están lejos de casa o no están con sus padres o la persona que los cuida. Podrían aferrarse a sus padres, negarse a dormir solos y evitar las citas para jugar con los amigos o dormir fuera de casa.

Cómo pueden ayudar los profesionales

No hay necesidad de ayuda profesional cuando la ansiedad es temporal, adecuada a la situación y poco frecuente.

Existen varios tipos de ayuda emocional disponibles para niños con ansiedad.

La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a examinar pensamientos negativos y reemplazarlos con pensamientos positivos. Los niños aprenden a reconocer qué están sintiendo y a manejar esas reacciones. En algunos casos un psiquiatra de niños y adolescentes podría sugerir el uso de medicación contra la ansiedad conocida como ansiolíticos .

Qué pueden hacer las escuelas

Es importante que los maestros sean sensibles a las diferencias de aprendizaje de los estudiantes y eviten generar situaciones estresantes.

Por ejemplo, tal vez su hijo tiene dificultad para leer y se pone ansioso cuando tiene que leer en voz alta. El maestro puede evitar pedirle que lea en voz alta, y esto en algunos casos podría ser una adaptación o un apoyo formal.

Recibir apoyo en la escuela puede ayudar a los estudiantes a sentirse exitosos y a reducir sus preocupaciones. Además, las escuelas pueden identificar adultos que puedan ofrecer apoyo emocional cuando los estudiantes se sientan ansiosos.

Los síntomas de ansiedad pueden obstaculizar la capacidad de concentración y que el niño cambie de una tarea o situación a otra. Las situaciones sociales como el recreo, las excursiones y las asambleas también pueden generar ansiedad.

Estos son algunos apoyos para los trastornos de ansiedad comúnmente usados en las escuelas:

  • Avisar con anticipación cuando se aproxima una transición.
  • Sentar a su hijo donde se sienta más cómodo.
  • Tiempo extendido en los exámenes.
  • Presentar los exámenes en un lugar apartado y silencioso.
  • Asignar a un compañero que lo acompañe durante el almuerzo.
  • Agrupar al niño con el maestro o con una persona que lo conozca en las excursiones.
  • Designar a un adulto en la escuela a quien pueda acudir cuando se sienta ansioso.
Qué puede hacer usted
  • Tomar con seriedad los temores de su hijo pero expresar confianza en su habilidad para controlarlos.
  • Recordar a su hijo los logros del pasado y las estrategias que funcionaron en esas situaciones.
  • Proponer nuevas estrategias y practicarlas.
  • Desarrollar un plan alternativo. Por ejemplo, si su hijo está ansioso por tener que asistir a una fiesta de cumpleaños, jueguen a los roles en diferentes situaciones . Acuerden que si no se está divirtiendo, puede llamar para que lo busquen. Recuérdele otras fiestas en las que se divirtió.

  • Trate de evitar “recompensar” accidentalmente a su hijo a causa de su ansiedad. Por ejemplo, permitirle no ir a la escuela o a la práctica, ofrecerle un helado cuando no quiere asistir a la fiesta de un compañero o consolarlo excesivamente.

  • Hable abiertamente con su hijo sobre su ansiedad de una manera que se sienta apoyado y no criticado. Pídale su opinión y comparta sus experiencias.
  • Familiarícese con los signos de ansiedad en niños pequeños , preadolescentes y adolescentes . Anote sus observaciones y comente sus inquietudes con el médico.

  • Si su hijo está recibiendo tratamiento para la ansiedad, apóyelo y sea paciente mientras desarrolla nuevas estrategias para manejarla. Ayúdelo a practicar las nuevas estrategias que aprendió en la terapia.
  • Si su hijo tiene ansiedad social, jueguen a representar roles en situaciones sociales.
  • Considere hablar con un profesional de la salud mental para que lo ayude a manejar el estrés que puede causar tener un hijo con ansiedad.

Todos nos sentimos ansiosos de vez en cuando. No obstante, ayudar a los niños a superar sus temores puede ayudarlos a desarrollar confianza en sí mismos y a manejar futuros desafíos.

Si le preocupa que su hijo esté ansioso, use un registro de ansiedad para dar seguimiento a lo que está observando y facilitar que se lo explique al médico de su hijo. Tenga presente que los niños que tienen un trastorno de ansiedad mejoran con el tratamiento apropiado.

Aprenda cómo reforzar las aptitudes puede ayudar a los niños a superar el temor de fracasar en la escuela. Lea sobre la relación entre ansiedad y las diferencias en la manera de pensar y aprender.

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